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Pulp Fiction, 1940 · page 89 of 102

Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 89: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 89: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Aquel ser siniestro, en quien nadie hubiese reconocido a primera vista a Head el mormon, avanzaba con cautela felina, moviéndose de un lado para otro, dando la sensacién de que no apoyaba sus pesados pies sobre la roca. Ahora, en sus ojos parecia brillar una luz de inteligencia que le convertia en cauto y cruel, algo fuera de su estado habitual, que le estaba convirtiendo en un ser doblemente peligroso. Como una cosa ingravida avanz6 hasta situarse en la parte posterior del penasco a cuyo otro lado Zenker se afanaba en extraer su tesoro, y con una agilidad impropia de su pesado cuerpo trep6é como un gato por la pina y escurridiza roca, y por fin alcanz6o el remate, donde qued6é con el cuerpo pegado a ella y la cabeza colgando por el reborde. Abajo, Zenker, embebido por la alegria, limpiaba de tierra un enorme collar de policromadas piedras, y el reflejo que las gemas arrancaban al beso del sol poniente parecia reflejarse en los ojos del mormon, que cambiaban de color a cada movimiento de mano de Zenker. De stbito, Head, con una poderosa flexién, se puso en pie. Su cuerpo, herido de través por la luz solar muy baja, reflejé grotescamente su sombra sobre la roca, a la derecha de Zenker, y éste, a pesar de su abstracci6n, capt6 el movimiento, y, alarmado, volvié la cabeza hacia aquel lado. Un gesto de asombro y de miedo se dibuj6 en su semblante al captar aquella grotesca sombra que tenia los brazos abiertos como en una tragica invocacion, y, al darse cuenta de donde procedia, llev6 rapido la mano al costado y levant6é los ojos para buscar a Head. Pero éste, emitiendo un rugido de inhumana fiereza, se habia lanzado al vacio fieramente, y antes de que Zenker tuviese tiempo a requerir el revélver, todo el peso brutal del cuerpo del mormon le habia caido encima, tirandole a tierra. El agredido adivind que aquel ser terrible estaba loco, y, dominado por el panico, trat6 de aferrarle por el cuello para estrangularle, pero la fuerza de un hombre solo era muy poca para dominar a aquel ser, cuya energia nacia de un estado de demencia insuperable. Head, con sus manos, que eran garras de acero, asi6 el cuello de Zenker y le inmoviliz6 contra la roca. Sus ojos se encontraron cConniclooolks C@©