Pulp Fiction, 1940 · page 76 of 102
Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 76: what you’re looking at
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asesinato. Para los que estan incursos en esos delitos, no puede haber clemencia, porque los hechos se apartan de las cuestiones politicas y religiosas. Les prometio llegar hasta el limite y les aconsej6 que, una vez recibida su garantia de que se obraria con lealtad, debian disolverse. Los comisionados prometieron dar cuenta de sus palabras y poniéndose al frente de la manifestaci6n desaparecieron del palacio lentamente. — Cree usted que se conformaran con lo que les ha dicho? — pregunt6 Texas, dudando. —No lo sé, pero... alla ellos. Yo estoy prevenido. —Pueden intentar algo? —Quién sabe. Podian intentar libertarle, pero se encontrarian con algo muy duro que digerir. Mas vale que no sufran esa mala idea. TranscurriO casi media hora en la mas absoluta calma, cuando sibitamente Texas se envard, acercandose a los vidrios del balcén del despacho. — Qué sucede? —pregunt6 el gobernador. —Escuche, me parece que... justo... jtiros!... En efecto, uno o dos disparos sueltos habian vibrado, pero, rapidamente, el tiroteo empez6 a aumentar y pronto el tableteo de las detonaciones les indic6 que se trataba de algo serio e intenso. —jPor Judas! —exclam6 el gobernador furioso—. ;Habran sido capaces, los muy coyotes, de asaltar la carcel? —Eso estoy sospechando —afirm6 Texas nervioso. —Pues me parece que van a recibir una severa lecci6n... Ahora mismo voy. —Perd6én, excelencia —dijo Texas cortésmente—. Usted no puede abandonar el palacio y exponerse a recibir un tiro en la refriega. Ahora no es militar, sino gobernador, y su disciplina muy otra. —Pero... yo necesito saber... —No se preocupe. Ahora mismo vamos alli, mis companeros y yo, y Si es preciso ayudar en algo, se ayudara y no con guantes de seda. jNino, nuestros caballos! Nino corrié a las cuadras. El gobernador habia enviado dias cConniclooolks C@©