ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 77 of 102

Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 77: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 77: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

antes gente al campamento de Flyod para que recogiesen los caballos de los tres aventureros y esto les permitia poder disponer de sus monturas. Rapidamente éstas estuvieron preparadas y Texas, seguido de Nino y de Born, abandoné el palacio dirigiéndose al galope hacia la carcel. —FEsto va bueno, manito. Ya se me estaban pudriendo las manos o asi de manejar solamente los palos de las chuletas y esos malditos tenedores de plata del gobernador, que, jmaldito sea Jalisco!, todavia no he podido aprender a manejar, ni sé que sirvan mas que para complicarle a una la vida y dejarle sin comer, creo yo. Esto es otra cosa; lo manejo mejor que los tenedores y jmaldita sea Guadalajara si hoy no me doy un banquete de higados de mormon que se me salgan por los pelos o asi! Conforme se iban acercando hacia la carcel, situada en un lugar apartado del centro de la poblacién, el tiroteo aumentaba en intensidad y Texas, inquieto, adivinaba que aquello no habia brotado por generaci6én espontanea, sino que era algo muy bien premeditado y muy bien estudiado, que acababa de estallar en el momento culminante. De subito, una sospecha acudi6é a su mente y frenando un poco el caballo exclam6, dirigiéndose a Born: —A qué no sabe usted qué es lo que estoy sospechando? — El qué? —Que toda esta escenografia sea obra de Zenker. —jNo me diga!... gC6mo se iba a interesar por la vida y la libertad de Brigham, después que le pretendid ahorcar? ¢No comprende que seria un absurdo? —En efecto —declaré, dudando, Texas— pero... no sé; me dice el coraz6n que esto es obra suya. No hay gente tan sabia entre estos cerdos, fuera de Brigham, para organizar un plan tan audaz como éste. Yo estoy seguro de que es obra suya y que algo busca con ese truco. Nino se volvié y de modo ingenuo se atrevi6 a decir: —Pues si busca algo, creo yo que no puede buscar mas que nos metamos en este jaleo y nos coloquen un par de balas en la cabeza O asi. Texas dio un bote sobre la silla exclamando: cConniclooolks C@©