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Pulp Fiction, 1940 · page 67 of 102

Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 67: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 67: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Porque después de telegrafiar a Washington dandoles cuenta de la prisi6n de ese sapo barbudo, el Gobierno, como medida de prudencia, me faculta para, que inicie negociaciones con él, en el sentido de ponerle en libertad y dejar sobreseido el proceso, si Brigham, en nombre de sus secuaces, se compromete a renunciar a la poligamia y a acatar las leyes generales de todos los Estados. Prefieren esto a sembrar la semilla del odio, si, como es Iégico, sale condenado y se le traslada a una lejana prisi6n. —Como medida de gobierno, no esta mal —asegur6é Texas—. Pero ,qué garantias van a dar que cumpliran sus compromisos? —Este es el escollo. Por eso quiero asegurarme bien y, entre, tanto, como esto es solamente oficioso, se tramitan todas las diligencias para el proceso. Conversaciones, bueno, pero con la espada levantada sobre su cabeza, para que no juzgue este acto de hidalguia como signo de miedo o debilidad. Dias mas tarde, cuando el gobernador se decidi6 a visitar al mormon en su celda para hablarle del asunto, invit6 a Texas y a Born a acompanarle, para que asistiesen a la entrevista. Brigham les recibi6 friamente y demostré su hostilidad hacia Texas, autor de su desgracia, pero éste le advirtio: —No sea infantil y quédeme agradecido. Pude acabar con su vida y la respeté y obligué a respetarla. Creo que si posee usted dos dedos de sentido comtn, escuchara al senor Gobernador en algo que tiene que proponerle y si acepta, conseguira usted acabar sus dias tranquilo y respetado; pero si asi no es, no cuente con un acto de debilidad del Gobierno. Sera acusado de un grave delito al infringir las leyes basicas de la Nacién y la condena sera tan fuerte, que nunca mas volvera a ver la luz del sol, si no es a través de la reja de una celda. Brigham se mostré impresionado por las enérgicas afirmaciones de Texas y dio su conformidad para escuchar la proposicién del Gobierno, cosa que no esperaba que fuese tan beneficiosa para él. Pero, astutamente, ocult6 su alegria e incluso empez6 a poner obstaculos, exigiendo una serie de concesiones que amenazaban con alargar las entrevistas. Pedia fuesen respetados los matrimonios ya sancionados por su iglesia e incluso los comprometidos entre sus secuaces; la libertad de todos los prisioneros, fuese cualquiera su delito, y celebrar una cConniclooolks C@©