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Pulp Fiction, 1940 · page 58 of 102

Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 58: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 58: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

mentira ha consistido en que ha acusado usted a esos gentiles de haber robado el tesoro de Brigham, cuando en realidad quien se apoderé6 de él en la confusi6én de la lucha fue usted. Zenker palideci6é al oirle, pero rehaciéndose, repuso: — Qué absurdo esta usted diciendo? ¢C6émo me puede probar semejante impostura? —Sencillamente, porque le sorprendi a usted cuando me marchaba al poblado, cavando la tierra para ocultarlo. Zenker rechin6 los dientes y record6 su angustioso sueno de la noche que desenterr6é el tesoro. Aquel mormon era mas listo que habia supuesto y no estaba muy seguro de poder convencerle. —Fsta usted sonando, Head. Yo no enterré tesoro alguno. — Qué no y le vi con mis propios ojos? —,Dénde? —En aquel vano que forman esos penascales. —Pues bien, cave usted a ver si lo encuentra. —Ya lo hice, pero no encontré nada. —Fso le demuestra su error. —Fso no me demuestra el equivoco. No encontré nada, salvo una moneda de oro que se dej6 usted olvidada entre la tierra cuando lo desenterr6 para trasladarlo a otro lado y lo que necesito saber, es ese otro escondite que buscé en mi ausencia. Zenker, al oirle, ponder6é velozmente su situacién. Mientras no se descubriese el tesoro, podia tener una garantia de vivir. De lo contrario, estaba seguro de que aquel cruel barbudo apenas conociese el secreto, se apresuraria a deshacerse de él, para que no quedase testigo alguno de su rapina. Friamente replicé: —Pues btsquelo usted. —No puedo perder ese precioso tiempo y ha de ser usted el que me lo diga. —Sospecho que no lo conseguira. —Tiene usted cinco minutes para decidir. Si pasado ese tiempo no me lo dice, le clavaré cinco balas en el corazon. —Bueno, pero no por eso lograra usted descubrir el escondite. Le desafio a que se pase los anos picando la tierra, que no lo encontrara. Head rechino los dientes con ira. Sentia un ansia homicida de cConniclooolks C@©