Pulp Fiction, 1940 · page 57 of 102
Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 57: what you’re looking at
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Fue un tiro maravilloso que parti6 al lagarto en dos. Los trozos medio machacados, cayeron a tierra y atin se agitaron rabiosamente durante algunos segundos, como si se tratase de dos animales distintos. —jFormidable! —exclam6é Head sinceramente impresionado por la seguridad de pulso de Zenker. —Hago cosas mejores —repuso éste modestamente. El mormon sonrid. Habia llegado el momento de poner en practica su plan y exclamé: —Repetiria usted la proeza con mi revolver? — Por qué no? Ya le digo que manejo todos bien. —Quisiera verlo. Tome, dispare con él y déjeme que pruebe con el suyo. Yo no tengo tanta seguridad como usted. Zenker tomo el arma de Head y después entreg6 la suya. El mormon la tomo con indiferencia y dijo: —Usted primero. Busque un blanco. Zenker, sin desconfianza se volvid buscando con la vista donde colocar el proyectil y cuando lo buscaba, le sorprendi6 la voz ronca de Head que advertia: —No se mueva, senor Lane, o le clavaré cuatro balas en los rinones. Zenker, sobresaltado, se revolvid iracundo descubriendo al mormon que le apuntaba con su propio revolver y por un momento, se sintid sobrecogido sin saber qué hacer. Pero stbitamente, al verse con el revélver de Head en la mano, apreto el gatillo, creyendo ganar la acci6n a su enemigo, pero el percusor cay6 en falso y del canon no salio proyectil alguno. Head rompio a reir, diciendo: —Lo esperaba, senor Lane, por eso meti un solo cartucho en la recamara. No se moleste y resignese que es mejor. Zenker, que no adivinaba la raz6n de aquella tragica jugarreta, pregunt6 rabioso: —Quiere usted decirme a qué viene esta absurda trampa? —jPues claro que lo va a saber usted! jSi precisamente se la he tendido para decirsela! Y luego, endureciendo su acento, anadi6: —Senor Lane, usted me ha venido, a buscar contandome cierto cuento que tiene una parte de verdad y una parte de mentira. La cConniclooolks C@©