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Pulp Fiction, 1940 · page 56 of 102

Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 56: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 56: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—No; he manejado toda clase de revélveres. —Sin embargo, apuesto lo que quiera a que hago yo mejor blanco con el mio que usted con el suyo. —No lo asegure, Head —replic6é Zenker, que alardeaba de buen tirador y hasta sentia el orgullo de imponer respeto a los demas dejandoles admirados de su punteria. —Quiere usted que probemos a ver si es cierto? En algo hemos de entretener este par de horas. —Bueno —dijo Zenker, a quien no le molestaba afinar su seguridad de pulso, disparando algunas balas, sobre todo con aquel revolver que no era el suyo habitual. —Pues bien, elijamos un blanco. A veinte pasos, sobre el remate de una roca, acababa de posarse una tdrtola que, de un modo suave, entonaba su cantico llamando al macho. Head senal6 al pajaro, diciendo: — Cree usted que desde aqui seria un buen blanco acertarla? —Si, seria un magnifico tiro, Head. —Pues voy a probar. El mormon levant6 el brazo, lo estiré rigidamente y después de un instante de inmovilidad absoluta, disparo. El pobre animal cay6 casi pulverizado de la cresta de la roca y Zenker, con sincera admiracion, dijo: —Tira usted estupendamente, Head. Ojala ese proyectil lo hubiese usted colocado en el coraz6n de quien yo sé. Ahora intentaré demostrarle que yo también soy diestro realizando esa clase de proezas. Giré la vista alrededor y a una distancia aproximada a la que habia disparado Head, descubrié en el centro de la pared de un penascal, un lagarto que se habia detenido a tomar el sol. No era un reptil gigante, pues mediria escasamente un palmo, y como su cuerpo era estrecho, el blanco resultaria mas dificil. —Le parece bien ese lagarto para la prueba? —pregunt6 sonriendo. —Cé6mo que si me parece? Si le acierta usted, no sentiré verguenza en confesar que tira mejor que yo. Zenker, apoyada la espalda en la puerta de la cabana, levant6 el brazo y casi sin apuntar, disparo. cConniclooolks C@©