Pulp Fiction, 1940 · page 48 of 102
Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 48: what you’re looking at
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sacar adelante sus proyectos. —Bien, en ese caso, icuales son los suyos? —Eso depende de muchas cosas. ¢Con cuanta gente podemos contar? —No puedo asegurarlo, pero ain quedan muchos con libertad de movimiento para actuar. Me he traido a estos seis amigos, que pueden hacer mucho. Todos son hombres de valor y tienen bastantes amistades. En caso necesario, podian reclutar gente que aumentase las posibilidades de un ataque desesperado. Zenker, a quien Brigham le importaba un bledo e incluso a quien le satisfacia que el patriarca morm6n sufriese una larga condena, se qued6 un momento meditando y, por fin, dijo: —Tengo una idea que voy a someter a su estudio. No es directa, pero el resultado puede ser el mismo. La culpa de la prisi6n de Brigham la tienen tres individuos que han llegado aqui comisionados por el Gobierno para dar la batalla decisiva al mormonismo y como podran apreciar, casi, la tienen ganada. De los tres, hay uno por cuya vida el Gobierno daria la luna si ello fuese posible; me refiero al capitan Jim Texas, a quien el Gobierno estima enormemente por los muchos y valiosos servicios que le lleva prestados. Si nosotros pudiésemos apresar a esos tres individuos, podian negociar con ellos y con sus vidas cerca del Gobierno. Se podia proponer como transacci6n para devolverles, que Brigham fuese puesto en libertad con todos sus honores y que la campana contra la secta se diese por concluida, llegando a un acuerdo mutuo para dejarla subsistir sin volver a meterse con ella. Estoy seguro de que se verian obligados a aceptar y esto seria un gran triunfo. —En efecto —dijo Head—. Pero esto es posible? —Creo que si. Yo me encargaré de que asi sea. —Bien, squé busca usted debajo de todo eso? —preguntd escamado Head. Usted no es mormon y nada va a ganar directamente con el triunfo de nuestra causa. —Se engana. Una vez concertado el pacto, Texas dara por concluida su misiOn se decidira a regresar a California, donde tiene sus posesiones. Entonces sdélo pediré media docena de hombres decididos que me secunden siguiéndoles en su viaje, y cuando estén fuera del territorio de Utah, les atacaremos acabando con ellos. Asi, ni volveran a inmiscuirse en los asuntos de ustedes y yo me habré cConniclooolks C@©