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Pulp Fiction, 1940 · page 49 of 102

Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 49: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: El monstruo — page 49: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

cobrado la deuda que tengo pendiente con ellos. —No es pedir mucho —afirmé Head— sobre todo, si eso se lleva a cabo fuera de Utah. Brigham, agradecido, no tendra inconveniente en poner a su disposicidn unos cuantos hombres de acci6n, con tal de que no se sepa que él ha intervenido en el asunto. —Claro que no se sabra. Todo quedara en el secreto y sdlo cuando encuentren sus cadaveres, se sabra que alguien se encarg6 de suprimirles del censo. En ese caso, ¢qué propone? —Que manana nos traslademos a Salt Lake City y nos pongamos al acecho. Esos tres tipos paran en el palacio del gobernador, pero no se habran recluido dentro de él ahora que creen estar a cubierto de cualquier contingencia. Debemos seguir sus pasos y buscar la manera de hacerles caer en una emboscada. Lo demas sera facil después. —Bien, pues manana podemos trasladarnos a la capital. —Supongo que alguno de ustedes me podra buscar un refugio seguro. —Desde luego. Alli tenemos sitios seguros donde albergarle. Ya de acuerdo, no hubo mas que discutir y para matar el tiempo hasta el dia siguiente, los recién llegados se entregaron a una partida de naipes dentro de la choza, mientras Head que, habia adquirido algunas viandas en el poblado, oficiaba de cocinero. Zenker parecia mas animado. Las cosas le estaban saliendo a medida de sus deseos y si aquellos tipos le secundaban bien y lograba capturar a Texas, ya se encargaria él, no sdélo de eliminar a éste y sus companeros, sino de burlar o exterminar a los que le habian ayudado a apresarles. Claro era, que estaba seguro de que no resultaria tarea facil cazarles vivos. Si se veian en peligro, se defenderian con el denuedo en ellos acostumbrado y en ese caso, lo practico era acabar con ellos y asi quedaria cancelado el compromiso de intercambio, en el cual no habia pensado jamas seriamente. La partida se prolong6 hasta bien entrada la noche y cuando dio fin, Zenker tuvo que intervenir en una discusi6n provocada entre dos de los jugadores por una mala interpretaci6n de jugada. Los revolveres estuvieron a punto de salir de sus fundas y Zenker se vio comprometido para imponer un poco de disciplina entre aquellos cConniclooolks C@©