Pulp Fiction, 1940 · page 33 of 103
Aventuras de Jim Texas — page 33: what you’re looking at
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—Y las dejaron perdet... —Habia que hacer frente al nuevo peligro. Nos freian a tiros por la espalda. Luego, result6 que esos demonios de Texas y sus amigos llegaron con los soldados de refresco e inyectaron una alta moral a todos. Ya le adverti que eran de lo mas peligroso que hay en el mundo. —Bien; pero usted cree que yo soy tonto. Ya he comprobado que asi son, pero sé positivamente que si han venido aqui a pelear con nosotros y a intentar estropearnos todos nuestros planes, no ha sido porque les importen los mormones, sino porque les importa usted. La pelea es personal, y yo no estoy dispuesto a sufrir las consecuencias. Zenker rechino los dientes ante la afirmaci6n. Comprendia que Brigham era mas listo que suponia, y aquella creencia suya le iba a producir un trastorno horrible, pues adivinaba que en el mejor de los casos le iban a dejar solo en la desigual lucha. Astutamente, trat6 de desvanecer aquella creencia, diciendo: —FEsta usted equivocado. Texas interviene en todos los casos en que el Gobierno se cree en peligro frente a fuerzas poderosas. Lo ha hecho asi antes de ahora, y lo sé porque, sin querer, nos cruzamos en el mismo camino. No se deje influenciar por esa idea absurda, o pagara las consecuencias. Texas ha venido aqui para acabar con el peligro del mormonismo, y lo conseguira si no hay una fuerza organizada y un frente unico y sdlido que se le oponga. Young pregunto, con ironia: —Y cree usted que podra haberlo con sus hermosos planes? Hasta ahora, en todo lo que ha intervenido usted ha fracasado ruidosamente. He perdido muchos hombres valiosos... Han matado a mi mejor auxiliar en Salt Lake City y a varios de sus ayudantes, y ahora me ha Ilevado usted al matadero a doscientos hombres. ;Cree usted que asi puedo gozar de la confianza de mis hombres y triunfar si me los voy dejando en el camino? Zenker se hallaba aturdido. Comprendia las razones del mormén y adivinaba que habia perdido su confianza y que no la podria recuperar. Hizo un esfuerzo para ello, objetando: —Todas las guerras tienen sus derrotas y sus triunfos. Si los del Norte se hubiesen desanimado por sus primeros descalabros, no cConniclooolks C@©