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Pulp Fiction, 1940 · page 24 of 103

Aventuras de Jim Texas — page 24: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas — page 24: Pulp Fiction, 1940

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vendados, como un exponente de lo que habia sido el desgraciado y tragico ataque al campamento. ale ele ) Ya, CAN PAN PAN Cuando Nino volvi6d en si del terrible golpe recibido, un alucinante dolor le taladraba los sesos. Toda la cabeza le zumbaba como si dentro de ella funcionasen cien motores a un tiempo y las carnes le temblaban a consecuencia de aquel zumbido de locura. Sus grandes ojos de por si, aparecian dilatados, adquiriendo doble tamano, y una aureola sangrienta los ribeteaba de rojo. Instintivamente trat6 de llevarse las manos a la cabeza, pero no pudo iniciar movimiento alguno. Las ligaduras se lo impedian, y este esfuerzo inutil fue para él una revelacién que se habia borrado de su mente. De golpe record6 toda su odisea hasta el momento de recibir el terrible impacto, y se maravillaba de vivir aun después de la sana empleada por su agresor para anularle. Como si este recuerdo y la rabia de su impotencia fuesen un sedante para sus dolores, el zumbido mareante pareci6 ceder, y Nino gird sus dilatados ojos alrededor, inspeccionando el lugar donde se encontraba. Era el agujero de una profunda cueva, de esto no le cabia duda alguna. Todo estaba negro alrededor, menos el frente, por el que se filtraba una luz indecisa que parecia indicar que amanecia o anochecia, no podia precisarlo, y por delante de aquel vano de luz veia moverse dos sombras que paseaban cruzandose ante la puerta. Debian ser los centinelas que le vigilaban, y Nino se pregunt6 qué martirios le reservarian hasta acabar con él, ya que habia oido decir que el patriarca de los mormones le necesitaba vivo. Se habia sumido en hondas reflexiones sobre su futura suerte, preguntandose qué haria Texas y cOmo conseguiria descubrir su refugio, si no era que le consideraba ya muerto, cuando le pareci6 que en el fondo de la cueva, alguien, al moverse, producia cierto roce, y se esforz6 en descubrir si se hallaba en union de algtn companero, sin conseguir distinguir nada. De repente, le asalt6 una terrible sospecha. ;Habrian capturado también a su valiente jefe, o acaso a Born, cuando se dedicaban a (a cConniclooolks C@©