Pulp Fiction, 1940 · page 99 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 99: what you’re looking at
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Born sigui6 a Jim, dando rodeos por entre los penascales. Ambos se habian inclinado un poco el ala del sombrero sobre los ojos y avanzaban simulando desenfado. —Mucha calma, Born —advirtid Texas—. Estamos sentados sobre un polvorin con un cigarro encendido. Se acercaron a los primeros grupos, pasando displicentes entre ellos. Algunos les miraron un momento, sin hacer aprecio de su presencia, y ambos, siguieron dando rodeos para ganar los puestos avanzados. La suerte se les mostraba de cara, pues, poco a poco, consiguieron salir, a un lugar algo mas abierto, que se adelantaba en cuesta. Iban a alcanzar el sitio mas pronunciado, captando el confuso rumor de un grupo de caballos golpeando con sus cascos sobre la dura piedra, cuando un individuo que vigilaba asomado en la misma cresteria, hizo un gesto imperioso murmurando: —jA tierra, animales, que ya suben! Ambos obedecieron, y Texas, fingiendo candidez, pregunto: — Quiénes? —Quiénes van a ser, animal? Los soldados que van en busca de esos apaches salteadores que hemos inventado. Texas tembl6 como la hoja en el arbol. Las pocas palabras de aquel miserable acababan de revelarle la existencia de una horrible trampa. Parte de la guarnicién era alejada con una anagaza, para que quedasen muchos menos en el campamento y pudiesen batirles mas facilmente y por separado. Se adelant6 de un modo insensible y echo un vistazo hacia abajo. Las sombras de la noche empezaban a invadir el terreno, pero aun se distinguia bastante bien y debajo, a unos cuatro metros, descubri6 la pina senda por donde avanzaba el grupo de soldados que se dirigian, Dios sabia a qué lugar y con qué objeto. Nervioso, eché un vistazo alrededor. En aquel lugar se encontraban solos con el vigilante, y Texas, haciendo un signo imperioso a Born para que estuviese preparado, extrajo de su cinto el agudo cuchillo, y mientras el vigilante, inclinado sobre el reborde del penascal, atisbaba el paso de los caballos, levanté el brazo impetuoso y le clav6 el cuchillo por la espalda en el sitio del corazon. cConniclooolks C@©