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Pulp Fiction, 1940 · page 98 of 103

Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 98: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 98: Pulp Fiction, 1940

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oportunidad de filtrarnos por ella sin ser visto, el que lo logre avisara inmediatamente al jefe del campamento para que movilice sus hombres y esté preparado para devolver la sorpresa. Luego, en el fragor del combate, tomamos posiciones a retaguardia, y cuando se vean obligados a retirarse, ayudamos a diezmarlos. Si, como supongo, Zenker dirige el ataque, tendra que pasar por delante de nosotros en la retirada y espero que esta vez no logre escapar de nuestros revolveres. —jClaro que no, manito! Y me dejaras que sea yo el que le coloque cuatro pildoras en todo lo alto del coco. Me has prometido ayudarme a ser el primero de la lista para cuando nombren gobernador y... —Bueno, conforme. Tiraremos todos sobre él para mejor asegurarnos y luego te envolveremos la gloria de su muerte en una bandera estrellada y te la ofreceremos como un homengje. —Gracias, manito... Después..., pues ya sabes..., cuando yo sea gobernador..., pues... como si lo fueses tu... —Agradecido, Nino. Vamos, ghas terminado de arreglar los cascos de los caballos? —Ya estan calzados, manito. No creo yo que manchen el salén con esos preciosos zapatos. Pegados al farall6n, avanzaron con los nervios tensos. Se estaban jugando una carta decisiva y, de que el destino les favoreciese o no, dependia el éxito de su empresa y la vida de un punado de hombres. Por fin, sin contratiempo alguno, alcanzaron el lugar donde Texas habia estado anteriormente, y Jim, respirando satisfecho, se dedicé a buscar un refugio para los caballos. Por fin lo encontr6, y dirigiéndose a Nino dijo: —FEscucha; no conviene dejar solas las monturas por si acaso. Nosotros vamos a intentar acercarnos a la senda y tu te quedaras al cuidado. No me atrevo a que nos sigas e intentes reunirte con esa gente, porque tu tipo no es de mormon precisamente y si despiertas la menor sospecha, todo se habra perdido cuando casi esta ganado. A la hora de los tiros, te prometo que estaras en primera fila para encajar tantos como te quepan en la barriga. Nino no qued6 muy conforme, pero las razones de Texas eran tan poderosas, que tuvo que resignarse. cConniclooolks C@©