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Pulp Fiction, 1940 · page 96 of 103

Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 96: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 96: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Por fin, a la caida de la tarde, habian recorrido ya casi todo el camino. La recta senda empezaba a mostrar recovecos y baches, y Texas adivino que se aproximaban al lugar deseado. Deteniendo en seco el caballo, orden6: —jAlto! No debemos cometer imprudencias. Estamos préximos a una jauria humana muy poderosa y tenemos que maniobrar con cautela. Quédense aqui vigilando y no permitan que cruce nadie hacia adelante. Yo me voy a deslizar a pie a ver qué descubro. —Fs una locura, Texas —advirti6 Born —Pueden descubrirle. —Hay que arriesgarse. Es mas facil que yo pase desapercibido que los tres. Si descubro grupos en algtn sitio, procuraré filtrarme entre ellos. Siendo tantos, no se conoceran y no habra peligro. Luego, con lo que descubra, vendré a decirselo. No le pudieron convencer y el osado aventurero se adelant6, pegado a los taludes y con la mano apoyada en la empunadura de su temible «Colt». Las sombras iban invadiendo la montana y como el paso estaba cerrado por altos farallones, éstos le protegian ayudandole a pasar mas desapercibido. Pronto observo que el agrio paisaje se abria, mostrando grietas y fisuras en sus paredes. En algunos lugares, bajaba de altura repentinamente, dejando al descubierto al borde de la senda negros y mareantes abismos, cuyo fondo era imposible calcular y todo ello indicaba que el lugar era propicio a esconder, entre los accidentes, a un buen contingente de hombres a la espera de surgir en determinado momento en la senda. Segtn los informes que habia recibido, el campamento se hallaba enclavado en una hondonada natural rodeado de cresterias y tnicamente se podia llegar a él descendiendo por una senda tortuosa, labrada por la accion de los siglos en la roca viva. El lugar era ideal, tanto para una defensa como para un ataque. Si el ataque era descubierto con tiempo, resultaria una tarea costosa y sangrienta forzar la senda para irrumpir en la hondonada, pero si la sorpresa precedia al ataque, los que se encontraban alli acampados no tendrian modo de abandonar su prisi6n en caso de verse acometidos por fuerzas superiores y sdlo les quedaba rendirse O morir matando. Zenker sabia lo que se hacia y como la guarnicién del cConniclooolks C@©