Pulp Fiction, 1940 · page 89 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 89: what you’re looking at
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techo, cogido de improviso por la actitud de los caballos, se vio lanzado al vacio en aquél tragico movimiento, saliendo despedido por la trasera. Su cuerpo choco contra el esquisto, en el que qued6é aplastado como un sapo, y Nino, al pasar galopando cerca de él, para asegurarse mejor de su muerte, dispar6 con fiereza. Ahora, los ocupantes de la diligencia, aterrados por la actitud de las mulas, habian abandonado los rifles, atentos a lo que pudiera suceder. El cochero rugia mas que gritaba al ver cémo los animales, sin control alguno, se deslizaban por la pendiente a una velocidad de vértigo, rozando muchas veces las pétreas paredes del sendero. Subitamente surgi6d una curva muy pronunciada. El vehiculo, lanzado como una pelota de goma, saltaba produciendo un ruido siniestro, en el que todo el armazén amenazaba con desarmarse, hasta que sobrevino la catastrofe. Las mulas no tomaron la curva de una manera normal y el vehiculo, al girar bruscamente, peg6 brutalmente de cola contra el farall6n, abriéndose en pedazos, mientras el alocado tiro arrastraba tras de si lo que habia quedado enganchado a los varales. Varios cuerpos saltaron como peleles entre los despojos del coche, formando un amasijo terrible, el resto del carruaje, falto de dos ruedas, se incliné lanzando al conductor proyectado sobre una de las paredes, donde rebot6 como un corcho, y las mulas, libres de impedimenta, arrastrando unos miseros tablones, desaparecieron por la pendiente abajo, mientras Texas y sus companeros refrenaban el trote de sus caballos, considerando innecesario obligarles a sostener aquella endiablada carrera. Cuando se detuvieron ante los ocupantes de la diligencia nada les quedaba que hacer respecto a ellos. Los que no habian muerto a causa de los tiros recibidos durante la lucha, aparecian destrozados por el terrible choque del vehiculo contra los cantiles. —Bueno va, manito —coment6 Nino, —esto se ha terminado, creo yo. Han quedado todos que ni una maldita sopa se podria hacer con sus sesos. —Y el camino ha quedado libre —afirm6 Born—, esto era lo mas interesante. —Si; hasta que nos aproximemos al campamento. Lo principal, ahora, es saber dénde andan emboscados todos esos reptiles que piensan dar el golpe. Lo dificil va a ser poder pasar entre ellos para cConniclooolks C@©