Pulp Fiction, 1940 · page 88 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 88: what you’re looking at
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adecuadamente. Alguien pens6 en aprovechar la baca para disparar con mas comodidad y eficacia, pero lo peligroso era poder ascender a ella. Solamente filtrandose por el hueco que quedaba libre a espaldas del conductor, se podia ascender sin exponer el cuerpo a un balazo seguro. Dos de los mas osados intentaron la maniobra y tras improbos esfuerzos, consiguieron encaramarse a la parte alta del vehiculo, para desde alli enfilar de frente a Texas y sus companeros. Pero uno no lleg6é a probar la eficacia de su punteria. Al ascender, asom6 durante un momento el cuerpo para inclinarlo sobre el techo de la diligencia y aquel momento de exhibicion le fue fatal. Tres proyectiles, como atraidos por su cuerpo, volaron hacia él, y el mormon, abriendo los brazos tragicamente, se desplomé de espaldas, cayendo sobre la dura piedra. Su companero logr6é alcanzar la baca y tumbado desde ella, hostilizaba a los tres aventureros peligrosamente. Por dos veces, Texas habia recibido la impresidn de ser alcanzado, una vez, sintiendo la manga de su chaqueta rozada por una bala, y otra, sintiendo rebotar sobre la silla del caballo el impacto del disparo. Aquel enemigo era demasiado peligroso y habia que eliminarle de algtin modo, pero se habia pegado tan a ras del techo, que las balas no llegaban a alcanzarle. Aparte de él, atin seguian disparando desde el interior el resto de los supervivientes y Texas empezaba a desesperar de poder acabar con ellos. Las mulas seguian galopando a una velocidad fantastica, tanto, que casi les costaba trabajo a los caballos seguir el ritmo de su trote y el carruaje daba tumbos alucinantes, cada vez que cogia algtn bache en el piso o alguna piedra se interponia sobre el hierro de las yantas que recubrian las ruedas. Texas decidié detener el vehiculo y dispar6é bajo, tratando de alcanzar a las alocadas bestias, hasta que uno de sus proyectiles debi6 tocar en alguna pata a las que formaban el tiro trasero. Los animales, enfurecidos por el dolor, saltaron como cabras echando hacia atras el vehiculo y el tirador que disparaba sobre el cConniclooolks C@©