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Pulp Fiction, 1940 · page 75 of 103

Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 75: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 75: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

semicirculo por el Sur (el Norte lo cerraba la montana), y se hallaron en la parte Este, que conducia a la Big Mountain. Rapidamente empezaron a caminar por un terreno que empezaba a accidentarse y a subir en cuesta. Era la estribacién de la montana que ya ascenderia durante millas y millas, hasta culminar en el célebre Paso del Sur, para descender al otro dado de las Rocosas. El sendero natural era bastante espacioso, aunque nada liso, pero los caballos no encontraban obstaculo para avanzar por él. Nadie habia podido verles ni seguirles en aquella direccién, pero corrian un unico peligro. El de que los mormones tuviesen montado un activo servicio de vigilancia entre los accidentes del terreno y su presencia fuese descubierta rapidamente. Pero no podian evitarlo, al menos hasta adentrarse un poco en la escarpada y descubrir algtin refugio entre los penascales que les permitiese burlar esta contingencia. Caminaban con los rifles atravesados sobre las sillas, prontos a hacer uso de ellos al menor sintoma de alarma, y de vez en vez uno de ellos descendia del caballo, aplicaba el oido al duro piso y escuchaba. Pero no se captaba la aproximacién de ningun jinete, y la esperanza de poder avanzar sin ser descubiertos iba animandoles. Texas se apeo una de las veces, y, al aplicar el oido sobre la dura piedra, se envaré, haciendo senas a sus companeros para que se detuviesen. —jCuidado! —advirti6—. Oigo un rumor muy raro, como si patearan caballos, pero no es el clop-clop ritmico del trote de una cabalgadura. Diriase que es ganado que se haya detenido. Buscaron un lugar propicio donde esconder sus monturas y ponerse al abrigo de una sorpresa, y cuando lo encontraron dejaron bien resguardados los caballos y celebraron consejo. —Qué hacemos? —pregunté Born. Si es una patrulla de vigilancia que han montado, no podremos pasar sin _ ser descubiertos. No hay mas camino viable que éste. —Quédense aqui —ordeno Texas. Voy a intentar acercarme. —No —grundéd Nino—. Tu no vas solo, manito. Si son varios, podrian cazarte por sorpresa. Deja que vaya yo... —Iré yo —afirm6, enérgico, Jim —No soy ningtin nino para que cConniclooolks C@©