Pulp Fiction, 1940 · page 73 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 73: what you’re looking at
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—Pues... esto es lo malo, que no tengo idea alguna sobre ello. —Vera, yo si. Se van a quedar ustedes aqui como huéspedes mios, hasta la hora de partir. Yo voy a hacer que se corra la voz de que les he detenido y encerrado en mi palacio para someterles a un proceso. Esto les desorientara de momento y les hara permanecer tranquilos. A la noche, haré dar una batida por los alrededores del palacio para no permitir ningtin espia, y haré que les acompanen hasta las afueras del poblado. Saldran ustedes por el lado contrario a la montana, que sera el menos vigilado, y después, dando un rodeo, pueden ustedes alcanzar el camino de la Big. Si necesitan ustedes escolta, pidanmela y algunos hombres _ puedo proporcionarles. —No —respondi6 Texas —si acaso... alguien que conozca bien la montana. Eso si nos seria util. —Alguien que la conozca? jEsperen! Tengo entre mis hombres un individuo que fue conductor de diligencia de la Gran Linea y mas tarde estuvo al servicio de los «Vigilantes de Wyoming». Ese conoce eso muy bien. —jHombre de confianza? —En absoluto. No tiene nada de mormé6n. —Pues le agradeceremos que nos lo preste por unos dias. Nos sera muy util. —Pues no se hable mas. Voy a dar las 6rdenes oportunas para que se sepa que les he detenido y para que nos preparen un buen almuerzo. Este encuentro hay que celebrarlo, sobre todo teniendo en cuenta que, como antano, volvemos a encontrarnos con las armas en la mano luchando contra los enemigos de la Patria. Espero que la justicia, que esta de nuestra parte, nos ayudara a vencer. —Asi lo creo yo también, mi comandante. Fl gobernador llam6 a su secretario y le dio instrucciones adecuadas. Luego puso a los tres aventureros en manos de uno de sus servidores para que les atendiese, procurandoles una estancia donde pudieran descansar hasta la hora del almuerzo. Texas estaba muy satisfecho del providencial encuentro con el gobernador. Su ayuda podia serles muy necesaria en algunos casos, y obrarian de comtin acuerdo con él, sin provocar la envidia de forzarle a secundarles por mandato superior. Fué una comida agradable que sirvid para remozar tiempos un cConniclooolks C@©