Pulp Fiction, 1940 · page 67 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 67: what you’re looking at
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Lorit afloj6 su presién de defensa, y Nino, que sentia un terrible escozor en el brazo a causa de la feroz mordedura de Lorit, levant6 a éste en el aire, y, con aquella fuerza salvaje que la Naturaleza le habia donado, lanzé al herrero como una pluma hacia el fondo, estrellandole contra el rojo hornillo atestado de carbén encendido. El hornillo salt6 como una pelota, el carb6én se desparram6é y Lorit cav6é entre él, mientras su craneo crujia a la rabiosa caricia de las brasas y se retorcia en un ultimo espasmo, para quedar rapidamente tenso y sin vida. Texas, a pesar de su dureza de temperamento, no pudo resistir la terrible visi6n, y exclam6 con voz velada: —jPor Judas, Nino! jEn mi vida he visto nada mas salvaje en ti que esta hazana! —Si, eh? j;|Como se conoce que no has sentido en tus carnes la furia y el veneno de los dientes de ese reptil!... j;Mira, manito! Se alz6 la manga y mostr6 la huella rojiza y sangrante del feroz bocado. Dos surcos profundos marcaban los recios dientes de Lorit, y en el centro, entre ellos, se formaba una roja pelota como una manzana que amenazara con desprenderse y caer al suelo. Texas, comprensivo, murmur6: —Tienes razén. Nino. Atate fuertemente un pafiuelo hasta que podamos curarte. Creo que te va a quedar un recuerdo mientras vivas de esta aventura. —jBueno va! Pero el que yo le he dejado a ese pringao no es pequeno. Claro es que él no se enterara ya de mis métodos para arreglar estas cosas, jmaldita sea Jalisco! Y, mientras se ataba el brazo con un panuelo, Texas ascendia al piso donde habia dejado a Born. Este vigilaba a los caidos pero nada habia que hacer con ellos. Sélo existia ya un superviviente, y a causa del dolor de las quemaduras habia perdido el sentido. —Vamos —dijo Texas—, aqui no tenemos ya nada que hacer. Descendieron a la herreria, uniéndose a Nino, y en el momento en que intentaban salir se vieron con el paso cortado por cuatro individuos que, con los revélveres empunados; les dieron el alto. Nino se dispuso a combatir contra ellos a pesar de la amenaza de sus armas, pero unas palabras pronunciadas por uno de ellos obligaron a Texas a detener el brazo del mejicano. cConniclooolks C@©