Pulp Fiction, 1940 · page 58 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 58: what you’re looking at
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agudo golpe de, vista, calcul6 la fuerza y la resistencia de aquel tipo con quien se las iba a tener que entender rudamente. Se adelant6 con el sombrero algo inclinado sobre los ojos, y, acercandose a él cuanto pudo, pregunt6: —Maestro, ;podria usted herrar una pata de mi caballo? Lorit, pues él era el que machacaba el hierro, emiti6 un grunido poco traducible. Se hallaba de un humor terrible, y no sin motivos, pues habia pasado una noche muy agitada debido al desastre que por la intervencién de Texas y sus amigos habian tenido sus planes. No habia tomado parte directa en los ataques al almacén de Page y a la posada, estimando que las cosas se desarrollarian a su gusto, pero de madrugada tuvo noticias del descalabro sufrido por sus hombres, y estuvo a punto de tener un serio disgusto con Zenker, quien, escondido en su morada, habia esperado el resultado de la trampa tendida a Texas y sus amigos. Cuando, vista la tardanza de «Los Angeles exterminadores» en regresar, oblig6 a Lorit a ir en persona a la posada, éste se dirigi6 a ella con media docena de hombres de los que encerraba en su casa como retén de ayuda, y sufrid una horrible crisis de nervios al encontrarla abandonada y descubrir muertos a los tres hombres de mas confianza que tenia a mano. Sobre el cadaver del ahorcado encontr6é el papel firmado por Texas y lo retuvo. Cuando regreso a la herreria, casi de madrugada, su ira era un volcan préximo a estallar. Zenker se mostr6é tan hostil y furioso como él y estuvieron a punto de tener un choque personal. La nota de Texas habia puesto fuera de si al ex secretario de Spack, pues adivinaba, no sdlo que habia sido burlado, sino que el peligro que se cernia sobre él era inminente. Insult6 fieramente a Lorit, el cual estuvo a punto de partirle la cabeza con una banqueta, pero Zenker hizo valer su calidad de representante supremo de Brigham, y Lorit tuvo que guardarse sus nervios y escuchar con rabia, pero contenido, los insultos de Zenker. —jEs usted un asno que esta poniendo en peligro la vida del patriarca! —grit6, para asustarle—. Le adverti que se trataba de sujetos tan peligrosos como el mas fiero reptil, y les dio usted la importancia de un nino. Y, ahora, ¢qué hacemos? —Les buscaremos de nuevo. Tienen que estar aqui. No han cConniclooolks C@©