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Pulp Fiction, 1940 · page 53 of 103

Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 53: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 53: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—jPor el Infierno! Esto no lo han podido hacer estos tipos sin complicidad de alguien. Vamos a ver ahora mismo qué tiene que decirnos el posadero. Lo que el posadero tuvo que decirles fue muy poco. Lo encontraron junto con dos dependientes maniatados y encerrados en la lenera. Habian sido sorprendidos por tres individuos que se presentaron fingiéndose viajeros, y, cuando pudieron darse cuenta, tenia cada uno un agudo cuchillo aplicado a los rinones. Les maniataron y les encerraron, sin cometer con ellos ningtn otro acto de violencia. Texas, adivinando que habian sido descubiertos, exclam6: —Tenemos que largarnos de aqui antes de que se nos echen encima unas cuantas docenas de sectarios. Estos «angeles del Averno» son gente sin escrupulos, y quien los mueve, mucho mas. Dio orden a Nino de vigilar la entrada por si acudian mas enemigos, y se dispuso a recoger su. pequeno menaje para abandonar la posada. Aquella noche habian sufrido dos experimentos de la audacia de «Los Angeles Exterminadores», y queria evadir nuevos encuentros que pudieran entorpecer sus planes. Se disponian a marchar, cuando Texas observ6 que uno de los caidos se agitaba dando senales de vida, y una idea repentina cruz6 por el fértil cerebro de Texas. —Aytideme a meter a este tipo ahi dentro —rog6 a Born. Entre ambos le introdujeron en la habitacién y le depositaron sobre el lecho. Texas le examin6o atentamente, e hizo una mueca de repugnancia al observar el destrozo que el candén del revdélver de Born habia hecho en su boca. —jBonito golpe, Born! —comenté—. Este tipo no va a poder tomar nada caliente ya en su vida. En mi habitacién hay agua. Traiga el jarro, que le ayudemos a darse cuenta de lo guapo que ha quedado. El agente volvi6 con un jarro lleno de agua, y Texas lo arrojé de golpe sobre el rostro del herido, sin preocuparse de que inundaba el lecho. La impresiOn hizo que el preso acabase de reanimarse, pero, atento solo a sus dolores, empez6 a berrear como un becerro recién destetado. cConniclooolks C@©