ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 50 of 103

Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 50: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 50: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

emboscada y habrian caido en ella? Al ponderarlo, sintid que un escalofrio de terror sacudia su médula y que su rostro rojizo se convertia en algo marméreo. Tenia que hacer algo. Texas le habia indicado la direccién de Page, y, dado lo que ya tardaban en regresar, estaba pensando en que debia haberles sucedido lo peor. Rabioso, buscé el revélver, que habia dejado escondido debajo del colchén de la cama, y se dispuso a marchar, pero, al darse cuenta de su destrozo, pens6 que no podia salir a la calle en aquella guisa. Fl atuendo de que se habia provisto era muy escaso, y de momento no tenia una chaqueta nueva que ponerse. Esto le impedia salir a la calle, pero ahora, al ponderar los sucesos desarrollados, habia algo que le intrigaba y que estaba dispuesto a poner en claro, ¢Céomo habia entrado en la fonda aquel sujeto y d6énde estaba escondido para poder aprovechar su salida y filtrarse en su habitaci6n? Indudablemente debia estar escondido en algun recoveco del pasillo o acechando en alguna estancia vecina, jy... posiblemente el dueno de la fonda tenia que saber algo de él, e incluso debia haberse dado cuenta de la refriega, pues, debido al silencio reinante, el fragor de la pelea, los muebles al caer y, sobre todo, el terrible alarido que aquel sapo traidor habia lanzado, tenian que haber sido oidos en toda la casa. Impetuosamente se dirigié6 a la puerta, pero en el momento de empunar la falleba para abrir, se detuvo en seco. ¢Por qué no pensar que aquella ausencia del personal de la casa debia interpretarse como complicidad con el malhechor? ¢Y si el asunto no habia hecho mas que empezar, y, en vista del fracaso de su agresor, le esperaban al acecho para atacarle con mayor nimero de fuerzas en cuanto se decidiese a abandonar la estancia? Tenia que ponerse en todo lo peor y precaverse contra semejante posibilidad. El oteo de un nuevo peligro obré el milagro de serenar sus nervios. Ahora volvia a ser el hombre frio, sagaz, calculador y resuelto que siempre habia sido, y rapidamente empez6 a dar muestras de la clase de enemigo que era. Con su increible fuerza tom6 el caido cuerpo de su enemigo y lo levanto en vilo, poniéndole en pie, arrimado a la pared. Con trabajo le colocé el sombrero echado hacia los ojos y, tomandole por el cuello de la destrozada chaqueta, lo sujet6 de espaldas contra su cConniclooolks C@©