Pulp Fiction, 1940 · page 49 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 49: what you’re looking at
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esfuerzo supremo, hasta sentir una horrible chascadura seguida de un alarido que hel6 la sangre en sus venas. Su rival, con el brazo roto, trat6 de revolverse atin y emplear el sano, pero ya estaba inutilizado. Born, agilmente se incorporo y, atenazandole por el cuello, apret6 con tal ansia y tal rabia, que el rostro de su enemigo se congestion6 hasta ponerse casi morado. Se agit6 locamente, patale6 varias veces y, por fin, qued6 tenso, al tiempo que Born retiraba sus manos, no muy seguro de no haberle ahogado. Jadeante, se incorpord. La estancia aparecia destrozada, los pocos muebles caidos y rotos, el lecho medio volcado y la puerta cerrada interiormente, como él la habia dejado cuando regres6 con la botella, que también habia rodado por el suelo, pero sin romperse. Fatigado, la recogié del suelo y, descorchandola, bebi6 un buen trago para acabar de serenarse. No era el peligro corrido el que le tenia agitado, sino el esfuerzo fisico que se habia visto obligado a realizar. El nico objeto que se habia salvado de la lucha era el espejo colgado en la pared. Born se acerc6d a él y le costdé trabajo reconocerse. Tenia el rostro congestionado y cubierto de aranazos y cardenales, el cuello de la camisa hecho tiras, la manga de la chaqueta desgarrada y uno de los punos de la camisa flotaba cOmicamente pendiente de un jir6én de tela. Born recapacit6. Si la puerta no se habia abierto durante su estancia en el dormitorio, el intruso sdlo podia haber penetrado durante los minutos que tard6 en bajar a por el whisky, escondiéndose debajo del lecho, de donde habia _ surgido silenciosamente mientras él escribia. Born se estremecioé al pensar en lo cerca que habia estado de la muerte. Sin el silencio aplastante que habia reinado en la estancia, nadie le hubiese salvado de recibir el terrible golpe por la espalda. Bien, aquello sdlo podia tener un significado. Que habian sido descubiertos en Salt Lake City y que los mormones, movidos por la inteligente mano de Zenker, se disponian a dar buena cuenta de ellos. De momento, el peligro habia pasado; pero ;qué habria sucedido con Texas y Nino? ¢Les habrian tendido, como a él, alguna cConniclooolks C@©