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Pulp Fiction, 1940 · page 44 of 103

Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 44: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 44: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

cuando estaban jugando a penetrar por una de esas ventanas, jmaldita sea toda su figura!, y me arrimé a tomar parte en la fiesta, jbueno va!... No debié agradarles, porque sacaron esos juguetes que pinchan y quisieron abrirme algtin agujero o asi, y claro esta, manito, yo me enfadé un poco no mas, y... ya los ves... —jOh, me lo temia!... Esos infames pertenecen a la secta de «Los Angeles Exterminadores»... Los han debido enviar con orden de vengar nuestra intervencién en el asunto de su derrota... De no haber sido por su valeroso compafero... —Tampoco hubiese sucedido nada por esta vez —afirm6é Texas — hubiesen tropezado conmigo, que acaso hubiese sido un poco mas ruidoso, pero no menos contundente... Veamos qué ha quedado de esos sapos. Dos aparecian muertos, el que Nino habia estrellado al arrancarle de la ventana y el que de modo casual clavé su cuchillo en la espalda de su companero, y los otros cuatro, magullados y sangrantes, yacian sin sentido en tierra. Texas, disgustado, murmur6: —Me hubiese alegrado que algtin sapo de estos estuviese en condiciones de hablar. Quiza le hubiésemos arrancado algo Util. —No lo crea —advirtid Page— Estos fanaticos son los tltimos monos. Reciban una orden y la cumplen sin saber mas. Aunque les hubiese arrancado la piel, permanecerian mudos. —Bien, ya no tiene remedio. Este salvaje posee una delicadeza de elefante para tratar a los pajarillos. —jPero, manito, si apenas les hice una caricia o asi en el coco!... Es que estos pringaos son mas blandos que un pastelillo... —Bien, ,qué hacemos con ellos? —pregunt6 Texas—. Dejarlos aqui, seria sospechoso. —jOh! Pues no te apures por eso, manito; yo tengo para ellos un lugar muy agradable. Ahora veras. Levant6 a dos, uno con cada mano, y en vilo los arrastré, hasta el cobertizo donde habia estado refugiado. Alli se amontonaban varios barriles vacios y cajas que debian contener baldosas o algo similar, por lo pesado. Zambullé a cada uno dentro de un barril y volvid por el resto, hasta dejar a los seis en tan extranos recipientes. Luego, con sus herctileas fuerzas colocé sobre los barriles algunas cajas pesadisimas y se mostro satisfecho al término de su operacion. cConniclooolks C@©