Pulp Fiction, 1940 · page 43 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 43: what you’re looking at
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Los dos tnicos que quedaban en pie vacilaron un momento. No concebian cémo un solo enemigo, sin ninguna clase de armas en las manos, podia haberse deshecho tan rapidamente del resto de sus companeros; pero, animados por el dolor y la rabia, intentaron vengar a los caidos, y ciegamente, como toros heridos, se lanzaron sobre él. Nino, que esperaba la reacci6n, salt6 de costado, evitando el fiero impetu de la embestida, y sus manos, como garfios, consiguieron atenazar a uno de ellos por un hombro, arrastrandole con brusquedad y haciéndole soltar el arma de un terrible manotazo, al tiempo que el otro trataba de clavarle el cuchillo. Pero el mejicano le esquiv6 con una vuelta rapida, oponiendo al cuchillo el cuerpo de su prisionero, y su agresor, por miedo a herirle, buscaba la forma de salvar aquel obstaculo que le impedia clavar el arma. Asi Nino maniobré hasta que, en un descuido, pudo aferrar al saltarin intruso por los pelos, sin soltar al otro, que se debatia inutilmente entre aquellos dedos de granito, y, cuando consigui6é tener a los dos aferrados, la funci6n tuvo un final tragico. Con un impulso terrible de fuelle, atrajo una contra otra las dos cabezas de los asaltantes e hizo chocar sus craneos con el estampido de dos cocos al reventar. Los huesos crujieron horriblemente, los cuerpos quedaron flacidos y sin movimiento, y cuando Nino solt6 despectivo su presa, ambos se desplomaron como si los hubiesen desinflado de golpe. En aquel momento un recuadro de luz hirid de frente al mejicano, quien llevé rapido la mano al costado buscando nuevos enemigos, pero se detuvo al oir la voz recia y sonora de Texas, que gritaba: —jNino, por Judas! ;Qué es eso? ¢Estas despoblando la ciudad? El mejicano se adelanto hacia la puerta, en la que se bocetaban las figuras de Texas y Page, y, frotandose las manos con satisfaccién, exclam6, gozoso: —jQué va, manito! Me estaba calentando un tanto o asi... Esto se estaba quedando muy frio, y esos pringaos han venido como un barril de pulque a calentarme las manos, creo yo... — Qué ha sucedido? Hemos oido unos gritos de muerte y... —Pues nada grave, manito, jmaldita sea Jalisco! Les sorprendi cConniclooolks C@©