Pulp Fiction, 1940 · page 98 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 98: what you’re looking at
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fieramente. O le acusaban sin pruebas y provocaria un grave escandalo, o les acorralaria forzando un nuevo voto de confianza que les seria adverso. Se despojoé de las zapatillas para calzarse, y al tomar sus célebres zapatos estuvo tentado de no ponérselos esta vez, dejandoles en el armario por si acaso, pero el recuerdo del registro le hizo desistir. Un zapato era una prenda de la que no se le podia despojar a nadie sin darse cuenta. Se visti6 y sali6 al jardin en busca del coche. Nino, que formaba parte de la guardia, le miré con disimulo a los pies, y descubri6 que llevaba puestos sus célebres zapatos color corinto. Nada podia hacer para escamotearlos, pero debia telefonear a Texas notificandoselo. Harnold mont6 en su coche, y el de la policia siguié tras él como una sombra. Cuando penetr6 en el Parlamento, la concurrencia era extraordinaria. Ni un solo diputado faltaba a su escano, y la tribuna publica se hallaba atestada de gente. Por los alrededores se observaba una gran afluencia de putblico que no habia podido penetrar, pero también un inusitado lujo de fuerzas para evitar cualquier desman o manifestaci6n. Harnold, altivo y_ sonriente, ocultando sus _ intimas preocupaciones, penetro en el sal6n. Varios miembros del Gobierno se encontraban en sus escafios, y el virginiano crey6 observar en sus semblantes honda preocupacion. —Se preparan para asistir a su propio entierro —murmur6. A las cuatro y quince dio comienzo la sesién. Un diputado tenia pedida la palabra para interpelar al Gobierno sobre ciertos sucesos obscuros desarrollados en Utah con los mormones, y el Gobierno le concedio la palabra. Harnold se apresur6 a gritar: —Pido perd6n a la Camara, pero rogaria que ésta acordase antes tratar de los sucesos desarrollados hace una semana en Virginia. Comprendo que el asunto de los mormones es grave, pero es mas grave aun el del «Ku-Klux-Klan»; y si el Gobierno, como prometi6, no puede darnos ninguna noticia grata, mucho me temo que ese asunto de Brigham Young acabe de ahogarle. Hubo algunas risas, y alguien grit6: cConniclooolks C@©