Pulp Fiction, 1940 · page 97 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 97: what you’re looking at
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pesadillas tragicas, y estos suenhos contribuyeron a agriar su caracter. Nada sabia de los emocionantes sucesos de la noche anterior. La falta de comunicacién con Zenker le privé de ponerse en guardia, y solamente por presentimientos se hallaba molesto. Le tranquilizaba, en parte, saberse libre de los comprometedores papeles. Tenia absoluta confianza en la lealtad de su auxiliar y le creia un hombre de una sagacidad extraordinaria. Se hallaba acicalandose para estar preparado mediado el dia, cuando fue llamado al teléfono. Un poco cohibido acudié al aparato, y respir6 al reconocer la voz de la doncella de Belle. Esta, que habia sido liberada de sus ligaduras la noche anterior y reconfortada por la intervencidn de Born, tenia una papeleta aprendida que debia transmitir al diputado, para que éste no acudiese a la casa a la hora de la comida, como habia prometido. —Senor Harnold —dijo la doncella—, la senorita Belle me envia un recado para que se lo transmita. Esta manana ha ido a la boda de su amiga y le han obligado a quedarse a comer. Dice que lo siente, pero que no se podia negar, pues se han quedado todas las antiguas companeras de la novia. Le ruega que le perdone, y dice que a las siete estara de vuelta. —Bien, gracias. Colg6 el aparato y no se preocup6 gran cosa. Casi se alegraba, pues no tenia el 4nimo para escenas de amor. Ya arreglado, se hizo servir la comida, e impaciente por no tener noticia alguna del falso Lane, se decidi6 a llamarle por teléfono. La voz del fondista le contest6 que habia salido a comer fuera y que habia dejado recado de que después iria al Parlamento a asistir a la sesiOn. —Bien —murmurdé—, le veré alli. El momento es grave y no quiere perderme de vista. Es hombre que hara carrera... Termino de comer cerca de las tres, tomo café, se fum6 un gran cigarro y se sintid mas optimista. Estaba seguro de que, pese a todas las promesas, el Gobierno no podria aportar ningun dato acusatorio. Se veria cogido en una trampa, y seguramente solicitaria alguna prérroga, alegando que los trabajos eran dificiles, pero que iban por buen camino. Si asi era, estaba dispuesto a extremar su audacia acosandoles cConniclooolks C@©