Pulp Fiction, 1940 · page 76 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 76: what you’re looking at
A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.
📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)
Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.
y se hallaba en el referido cuarto donde se almacenaban los ttiles de recreo, cuando unos pasos pesados, avanzando por el pasillo, le anunciaron que se habia descuidado mas de la cuenta y que Harnold regresaba terminada la sesi6n del Parlamento. Aquello significaba una contrariedad. Un encuentro con el diputado podia degenerar en una lucha a tiros o en una denuncia por parte del astuto Harnold, que iria sumando tantos a su favor, y no le convenia, pues, aparte de estas posibilidades, denunciaria a la secta que gozaba de libertad de movimientos y la persecuci6n seria feroz, entorpeciendo atin mas su gestion. Se pego a la pared, escondiéndose tras de la puerta. El cuarto obscuro de por si, se hallaba ain mas obscuro a causa de las sombras que empezaban a invadir la casa y confid en que no se descubriese su presencia y pudiese huir amparado en la noche. El diputado paso cerca del cuarto y se introdujo en su despacho encendiendo las luces, pero, apenas habia iluminado la estancia, se qued6 envarado, contemplando la mesa y cuanto habia en el despacho, indicando que una gran zozobra le invadia. Emitiendo un juramento, que Texas captaba vagamente, puls6 un timbre, y poco después acudia el portero a la llamada. —Quién ha venido, Jhon? —Nadie, senor. —Alguien ha venido, Jhon. Alguien que ha estado en este despacho. —Senor, le aseguro que no vino nadie. — (Estas seguro? —No me he movido de mi sitio en toda la tarde, senor. —Y sin embargo, alguien ha estado aqui Jhon. Estos cachivaches no estan como yo los dejé cuando me fui. Yo sé cémo dejo las cosas. éQué criados han venido? —Atn no ha venido ninguno, senor. No tardaran; su hora es las siete y media. —Y sin embargo, alguien ha estado registrando esta estancia, Jhon. Esto me molesta. gNo habran entrado esos malditos policias de servicio? —Ninguno, senor. Han estado toda la tarde en otro pabellén, frente al mio. No les he perdido de vista. —Y sin embargo..., Jhon... baja por tu revélver y sube. Vamos a cConniclooolks C@©