Pulp Fiction, 1940 · page 69 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 69: what you’re looking at
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—Si, Belle; porque el jefe supremo de la secta soy yo. Ella se levant6 como impulsada por un resorte y, mirandole llena de espanto, balbuci6: —Tu?... gTu el jefe de nuestra secta? Por qué tratas de enganarme? ¢El jefe, y la has combatido en el Parlamento tratando de excitar al gobierno para que los extermine a todos? —Poseia razones especiales para hacerlo asi, Belle... Ta no sabes nada de lo que sucede. Te crees amenazada porque yo he descubierto tu secreto y el que esta abocado a una grave catastrofe soy yo. Ellos lo saben, Belle... Hay un elemento terrible llamado Jim Texas, que fue capitan nordista, que ha descubierto el secreto. El fue quien ahorcé a los jefes de Virginia y descubri6 la lista de los jefes, que yo, como presidente, encabezo. Tenian raz6n al acusar a los muertos como jefes de la secta... Texas busc6 una prueba sélida para acusarme y como no la posee, la busca. Yo, de acuerdo con mi secretario, el tnico jefe de Virginia que escapo con vida, acusé a la secta y hasta preparamos aquel falso atentado que sdlo fue una comedia. Esto les ha detenido y les tiene rabiosos, porque no pueden acusarme, pero me buscan las vueltas. Mas que custodiado para que no atenten contra mi, estoy preso disimuladamente de la policia, por eso te supliqué que me prestases tu casa para entrevistarme con Lane y poder trabajar para burlar sus planes. Esta es la verdad, Belle, puedes creerme. Ella, fingiendo hallarse ain muy asustada, repuso: —Perdéname, Gregory; me estas diciendo cosas tan raras y absurdas, que a pesar de la confianza que tengo en ti, me cuesta trabajo creerte..., perd6éname..., pero tienes un medio de tranquilizarme y hacerme la mas feliz de las mujeres. Demuéstrame con algo intangible que eres nuestro jefe supremo, y no solo lo creeré, sino que te adoraré con unci6n. El pregunt6 indeciso: — Ti crees que esos documentos pueden llevarse encima cuando uno se sabe acusado y vigilado estrechamente? —Quiza no..., pero... alguna forma habra de hacerlo. Gregory, por lo que mas quieras, no me dejes en esa duda. Es muy grave todo esto para que yo quede tranquila con una afirmaci6n sin pruebas. Si eres el jefe, comprenderdas que un afiliado no puede fiarse sdlo de la palabra de nadie. Esto podria ser la causa de una catastrofe para cConniclooolks C@©