Pulp Fiction, 1940 · page 59 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 59: what you’re looking at
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fastidio, pero si nosotros no adelantamos nada, tampoco ellos parecen ganar terreno. Estaran esperando a ver si se produce algo extraordinario que les dé alguna prueba. Tengo miedo de que, alguien ignorante de lo que sucede, pueda enviar algin mensaje o algo que sirva de arma a nuestros enemigos. Tengo la seguridad de que toda la correspondencia mia pasa antes por sus manos. —Lo que yo temo —afirmé Zenker ansiosamente—, es que verifiquen algtin registro a fondo en su casa y descubran la documentacion secreta de la organizacion. —Bueno... —repuso sonriendo Harnold—-; les desafio a que lo hagan. Ya he previsto eso, y hace tiempo que tengo tomadas mis medidas. Tendrian que demoler la finca, y aun asi... dudo que la encontrasen. —Eso me tranquiliza en parte, pero opino que quiza fuese mas seguro sacarla de alli y ocultarla en otro lugar, lejos del alcance de esa gente. —Cd6mo? Es muy expuesto sacar ahora nada. Un dia podian sentir el deseo de registrarme o registrar al que la sacase, y entonces si que todo se habria acabado. No; hay que dejarla donde esta. Por ese lado ya le digo que estoy bastante tranquilo. —Bien; de momento, no hay mas. ;Cuando debe usted volver al Parlamento? —Manana por la tarde. Tengo que continuar el debate sobre el asunto de los fondos del banco. De lo otro, nada se puede hacer hasta que se cumpla el plazo pedido por el Gobierno. Quisiera saber en qué se fundan para asegurar que dentro de siete dias haran revelaciones sensacionales a la Camara. —Y yo; pero... conozco a Texas. Si ha sido él quien indico al Gobierno que asi lo asegurase, me temo muchas cosas en estos dias. Texas es de los hombres que pocas veces prometen nada en vano. —Tendremos que resignarnos a esperar. Es desesperante, pero no hay otra solucién. jAh!... ~Dé6nde se hospeda usted? Puedo en cualquier momento necesitarle, e ignoro el sitio de su alojamiento. —Me hospedo en el «Hotel Atlantida», cuarto nimero 148. Ya sabe mi nombre: James Peack, profesor de Filosofia de la Universidad de Virginia. Tengo teléfono, el B. 56 456; pero, si se ve obligado a llamar, no lo haga desde su domicilio y no diga nada cConniclooolks C@©