Pulp Fiction, 1940 · page 58 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 58: what you’re looking at
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Harnold y Zenker, sentados en torno a la mesa, hablaban en voz baja; pero como un silencio impresionante reinaba en la casa, a Belle no le fue dificil captar todo lo que decian. Harnold, ansiosamente, pregunto: — Qué noticias tiene usted que comunicarme? —De momento, pocas, senor Harnold. Comuniqué la causa de su discurso en la Camara a nuestros destacados jefes de estado, y he recibido algunas contestaciones aprobando su conducta: pero hay algo que me inquieta: algunas cartas han sido devueltas por ausencia de sus destinatarios. — Qué sospecha usted? —Muchas cosas graves. Un juez de Carolina del Sur ha sido trasladado de modo fulminante a Oreg6én; otro de Florida, ha recibido orden de pasar a Montana; un prestigioso banquero de Alabama ha sufrido un accidente mortal conduciendo su carruaje. Alguien espant6 sus caballos y se precipit6 por un abismo; a un tabaquero de Georgia se le ha prendido fuego en la plantacion y la finca de modo tan fulminante, que el propietario ha sufrido quemaduras gravisimas... Sospecho que ha empezado una cruzada sorda contra los jefes que figuraban en la lista, para desarticular la organizacion. —jPor el Infierno! Y nosotros impotentes para evitarlo... Pero no, no nos desorganizaran. Nombraremos inmediatamente quien les substituya, y, si es preciso, organizaremos una represalia tan feroz, que ellos mismos tiemblen de lo que han provocado. Habra que estudiarlo. El caso es grave. — Qué noticias tiene usted de las actividades de Texas y sus ayudantes? —Ninguna, y me preocupa. Segtin nuestra red de espias, no han salido de la Casa Blanca. Yo no sé si estan moviendo sus peones desde el despacho del secretario, o han encontrado un ardid para salir. Nuestra gente es lo mas eficaz que hay aqui, pero pudiera ocurrir que no lo fuera lo suficiente para vigilar a hombres de ese temple y sagacidad. —Tiene usted razon. Nuestra mejor gente esta en el Sur. —Claro es que, si estan alli metidos, nada se puede intentar contra ellos, y si han logrado salir, lo dificil es localizar su pista mientras no se muevan en algtin sentido que nos oriente. Es un cConniclooolks C@©