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Pulp Fiction, 1940 · page 57 of 103

Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 57: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 57: Pulp Fiction, 1940

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parezca. —Gracias, Gregory. Veo que te estas dando cuenta de que no habria mujer que mejor se compenetrase contigo... —Por supuesto... ¢Quieres llevarme donde me espera Lane? — Se llama Lane? Es tan parco en palabras, que sdlo me ha dado los buenos dias por educacion. —Es discreto, y por eso me encanta. Un secretario ideal debe ser asi. Belle, precediéndole, atraves6 un pasillo y le condujo a una habitacién que habia al fondo. Era un pequeno departamento coquet6n y alegre, con una ventana a un patio soleado. La joven habia instalado un pequeno bur6, ttiles de escribir, dos c6modos sillones y un pequeno bar portatil que poseia. Harnold echo un rapido vistazo a la estancia, descubriendo en ella la sombria figura de Zenker, entretenido en escribir unas notas, y, volviéndose a Belle, exclamé: —jMagnifico, querida! Has estado soberbia adivinando lo que precisaba. ¢;Me permites ahora que despache con mi secretario? Después tendremos ocasion de charlar. —Puedes hacerlo sin prisa, Gregory. Precisamente anoche dormi poco, y voy a descabezar un sueno mientras. —Muy bien. Ya te avisaré cuando termine. Belle abandon6 la estancia, y Harnold se apresur6 a cerrar por dentro con llave. Pero Belle no se dirigid directamente a su dormitorio como habia indicado. Dando la vuelta por dos habitaciones a través de la puerta de comunicacié6n, alcanz6 una estancia cercana, en la que penetr6 silenciosamente, amparada en sus pantuflas, y, cerrando herméticamente la ventana, corrid una espesa cortina, dejando a obscuras la estancia. Luego, a tientas, se acerco a la pared, donde colgaba un lindo espejo encerrado en un marco sobredorado, y, corriéndole a un lado, un pequeno redondel de luz como un ojo se marco en la obscuridad. Era un agujero practicado diestramente, dificil de descubrir al otro lado, pues un gigantesco bucaro de flores artificiales lo disimulaba totalmente. Y Belle, sentandose pacientemente junto al orificio, se dispuso a escuchar, prodlogo de su trabajo para ganar honradamente la fabulosa cifra ofrecida por Texas. cConniclooolks C@©