Pulp Fiction, 1940 · page 56 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 56: what you’re looking at
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cuatro o seis policias. De momento, no le preocupaba mucho, si no osaban impedirle que dentro de la casa de Belle maniobrase a su gusto. Mas adelante, si las cosas se ponian mal, ya veria cOmo, podia burlar aquella vigilancia. Cuando puls6 el timbre del departamento de la artista, ésta salié a recibirle y, echandole los brazos al cuello, exclamé: —jOh, querido! No sabes lo preocupada que me has tenido con tu carta de ayer. jFué monstruoso lo que quisieron hacer contigo! —No te preocupes; son maniobras politicas de baja estofa. Me temen en el terreno parlamentario, y, como me temen, tratan de eliminarme. —Pero eso es indigno. A los hombres se les combate con legalidad y con sus mismas armas. — Qué entienden ellos de eso? En fin, aceptemos las cosas como se presentan. ;Vino mi secretario? —Si, pero hasta ayer no pude verle. No sabia nada de esto, y tuve un compromiso con unas antiguas companeras de profesi6n para cenar con ellas. Una se casa dentro de pocos dias, y tuvimos que ir a su domicilio a ver el ajuar y los regalos; luego, nos invit6 a cenar; por cierto, que... yo debia regalarle algo bonito, ¢sabes? Fué una gran companera jy... —Bueno, mujer, ya encontraremos algo bonito para ella y que te deje en buen lugar. No quiero que discutamos mas por un punado de dolares. —No sabes cuanto te lo agradezco; pero debes comprender que el boato de una mujer de mi rango, que ademas goza de la proteccién de un hombre como tt, exige unos gastos excesivos. —Bien, nos ocuparemos de eso. ;Dices que mi secretario...? —Te esta esperando hace dos horas en un despacho que he improvisado para ti. Si has de despachar aqui tus asuntos, necesitas un lugar adecuado e independiente. Ya sabes que a mi la politica no me interesa. —jOh! jEres una mujer ideal, Belle! Creo que debias preocuparte del regalo de tu amiga. Crees que con cinco mil délares quedarias bien? —Pues... yo creo que si; pero si costase algo mas, ya te lo diria. —Bien. Aqui los tienes; luego puedes salir a comprar lo que te cConniclooolks C@©