Pulp Fiction, 1940 · page 51 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 51: what you’re looking at
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asesinado por la secta, por haber pertenecido al ejército del Norte durante la guerra. —jMagnifico! Yo le voy a proporcionar, con ese medio millén de dolares, la ocasi6n de vengar esa muerte... Necesito su ayuda para desenmascarar al jefe supremo del «Ku-Klux-Klan». Ella se le qued6 mirando con ojos de asombro, y exclamé: —Usted suena? Eso es tan imposible como secar el mar sacando el agua con una concha. —Se equivoca usted, Belle. Yo sé quién es el jefe. Tengo pruebas, pero no lo suficientemente abrumadoras para colgarle. Necesito algunas mas tangibles, y solamente usted puede ayudarme a conseguirlo. Ella, inquieta, le miré, preguntando: —Quién es usted para interesarse tanto en ese asunto? —Se lo diré si antes nos ponemos de acuerdo. Yo tengo en mi mano hacer su felicidad, esa felicidad con que usted tanto suena. Ese medio mill6n lo tendra usted en sus manos dentro de ocho dias, mediante un contrato que firmaremos si usted se compromete a ayudarme de un modo sencillo y natural. No le voy a pedir actos heroicos, ni cosas que se salgan de su campo de accion. Necesito de la sutileza de una mujer como usted para alcanzar esa prueba, y usted es la que esta en mejores condiciones para lograrlo. Si se compromete, le diré quién soy yo y quién es el hombre a quien hay que desenmascarar, pero tenga usted, en cuenta que una traicién tiene como premio la horca. No soy yo personalmente quien lleva este asunto. Es el Gobierno de la Nacién por mediaci6n mia. Ella se qued6 mirandole fijamente, y resoluta afirm6: —Digame lo que va a exigir de mi, y le contestaré, con la garantia de que, si no acepto, mis labios quedaran sellados. El hecho de que ustedes persigan a los que mataron a mi padre, tiene ya todas mis simpatias. —Pues escuche, y decida con arreglo a su conciencia. Mi nombre no le sera desconocido. Me llamo Jim Texas. —jOh! El capitan Texas... He oido hablar mucho de usted. Mi padre le admiraba enormemente. —Gracias. El Gobierno me ha confiado la misi6n de dar el golpe de gracia a esos asesinos, y mi actuacién hasta ahora ha sido bastante afortunada. He conseguido algunos éxitos rotundos, y cConniclooolks C@©