ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 37 of 103

Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 37: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 37: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Bien: yo estoy a tu entera devocién. Dime qué he de hacer. Creo que Belle da fiestas en su casa. Tendras que presentarme o presentar a Texas. Yo la conozco de vista, pero no la he tratado. Texas ni la conoce. —Pues, cuando querdais, estoy a vuestra disposici6n. Si queréis que lo haga en su casa, esperaremos a que dé alguna fiesta, y si no, todos los dias toma el aperitivo en «Soho». —Seria preferible hacernos alli los encontradizos. —Pues manana a la una iré a «Soho» y me sentaré en su mesa. Ta entras, yo te reconozco como wun provinciano que viene a Washington de turista y te presento. Si viene el capitan contigo, igual. —Bien; pero no le presentes como Jim Texas; eso podria estropearlo todo. Le Ilamaremos Tommy Way; es corto y pegadizo. Way sera un rico maderero del noroeste, que viene a gastarse alegremente los miles de délares a Washington y Nueva York; quiza eso le deslumbre y pretenda cazarle. —No es mala idea. El brillo de los délares es el mejor talisman para ella. —En ese caso, no hay mas que hablar. Esta noche me quedaré contigo aqui. Cada vez que salimos a la calle, lo hacemos en compania del sepulturero, y tenemos que evitarlo todo lo posible. éTienes teléfono? —Si. —Pues voy a llamar a Texas para advertirle. Conviene que esté preparado, y, si lo cree preciso, se procure un disfraz para el caso. Llam6 al despacho de Snock y puso a Jim en antecedentes de lo acordado. Texas dio su aprobaciédn, y qued6d con Born en encontrarse a la una en punto en la puerta del bar. La dificultad mayor estribaba en salir de alli sin peligro y sin llamar la atencion de los sectarios. Todos conocian su presencia en Washington, y Texas estaba seguro de que a aquellas horas un cordon de asesinos se hallaba movilizado para dar cuenta de él. Pero, a pesar de ello, tenia que abandonar el despacho de Snock y acudir a la cita. Atin mas: necesitaba cambiar de ropa, prepararse un atuendo a tono con la personalidad que iba a adquirir a los ojos de Belle y variar su fisonomia. cConniclooolks C@©