Pulp Fiction, 1940 · page 35 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 35: what you’re looking at
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puede desaparecer del mundo sin haberlo dishuutado ni haber ayudade a los que lo mevecen a que lo dishuuten con uno. Cn prucba de mi comprensibn te adjunto ese presente, gue iva seguido de otves varios de los gue a ti te hacen sonyety con esa sonvisa que es mi gloria. «Espero verte manana © pasado, cuando aclave un poco la situacién y me dejen ocuparme de algo mds que de politica. Entre tanto, vecibe la expvesion caviiiosa de este que no te olvida. »Cfvegory». Dio a Zenker a leer la carta. El secretario sonri6 con ironia. También él habia escrito algunas parecidas, y sus suenos de amor habian resultado agua recogida dentro de una red. Metio los billetes en la carta, la cerr6é discretamente, y dijo: —Me voy. Espero que todo resulte bien; pero si hubiese complicaciones, confie en mi. Yo haré cuanto esté en mi mano para solucionarlas hasta que usted esté libre. —Fso es lo que hace falta, senor Lane. No las tengo todas conmigo en estos momentos. Zenker estrecho su mano y abandoné6 el hotel como si hubiese fuego dentro. Temia a cada momento ser descubierto, y conocia sobradamente a Texas para no ignorar que éste aprovecharia el momento para eliminarle. Por fortuna, atin no se habia desplegado el aparato policiaco que anunciaran, y pudo salir de alli burlando la vigilancia de sus enemigos. cComiclbookks C@©