Pulp Fiction, 1940 · page 29 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 29: what you’re looking at
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nuestro prestigio politico y dar un golpe de muerte a la secta. —Si no me lo dan antes a mi, Snock. —Eso me apenaria mas que mi fracaso politico. Piensa algo, Jim; no podemos perder muchos minutos. —Ya pienso. Tengo la cabeza que me revienta de pensamientos, pero todos estan supeditados a diversas cosas. Quiero corroborar antes mis sospechas. —Cuales? —Ya te lo diré cuando tenga todos los informes recogidos. Una hora mas tarde, Snock recibia un pliego lacrado procedente del departamento de investigacién de explosivos del ejército. Era el informe del técnico que habia examinado el revoélver y la capsula. El secretario lanz6 una exclamacion de sorpresa. —jPor el infierno!... —exclamé—. ;Qué significa esto, Jim? Y le entregéo el pliego. Texas sonrio triunfal al leerlo, y contesto: —Guarda este informe bajo siete llaves, Snock, que es algo inestimable para vosotros. Como veras, el informe dice que el revolver tenia cuatro capsulas en el cargador y una en la recamara, que solamente habia sido provocado un disparo con él, y que del examen del revdlver y de la capsula, se puede afirmar que dicho proyectil solamente contenia pdlvora. —Lo cual quiere decir... —Que todo ha sido una soberbia comedia. El asesino era falso. Se le ordeno disparar sabiendo que no podia dar muerte a Harnold con el primer proyectil, y se le remat6 antes de que tuviera tiempo a disparar el segundo, que podia ser mortal. Habia que terminar la comedia iniciada en el Parlamento dando la sensacion de que la secta queria vengarse de él. Apostaria a que todo esto ha sido obra del habilisimo taumaturgo que es Zenker. — Crees que esté aqui? —Apostaria a que Harnold ha obrado inspirado por él. Daria media vida por comprobarlo y localizarle. —Lo intentaremos. —Si; vamos a combatirle con sus propias armas, Snock. Llamale por teléfono. —,Para qué? —Ya te diré lo que has de comunicarle. cConniclooolks C@©