ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Pulp Fiction, 1940 · page 28 of 103

Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 28: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 28: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

ciudad, dar tiempo a los jefes a buscar el elemento necesario y tenerle esperando a la puerta del Parlamento a esa hora? »éTu crees que los jefes, sabiendo a Harnold la autoridad suprema, iban a atentar contra él, cuando su ataque sdlo era una finta sin perjuicio para la secta y beneficiosa para ellos? «gY crees, por Ultimo, en que la casualidad pusiese junto al asesino dos vengadores tan exactos, que, sin darle tiempo a hacer blanco, le colocasen dos proyectiles en el craneo para que no pudiese declarar después? — Qué quieres ‘decir? —pregunt6, excitado, Snock. —Muchas cosas y ninguna. Yo opino que... jPor Judas..., no se me habia ocurrido! Pregunta si han sido recogidos el arma que empleo el asesino y el casquillo del proyectil. Si es asi, haz que los examine un perito en armas. — Qué esperas descubrir? —Quiza nada, pero quiza algo que corrobore mis sospechas. Da orden de que te informen rapidamente. Snock tomo el teléfono y transmitid las 6rdenes para que se examinase el arma y la capsula, y después continuo discutiendo el caso. Como si diera al olvido la insinuaci6n enigmatica que acababa de hacer, Texas pregunto: —Lo que quisiera saber es en qué se fund6o el ministro para hacer aquella afirmaci6n tan ruda y categorica. —Realmente, en nada, Texas. Fui yo quien le insté a que la hiciera. La situacién era tragica; podia haberse producido una catastrofe parlamentaria, si Harnold quedaba flotando como un idolo, y... mi confianza en ti y en tu sagacidad me movi0 a rogarle que afirmase tal cosa. —jPues en buena posiciédn has colocado al Gobierno y a nosotros! ;Tu sabes lo que has prometido? —Me doy cuenta, pero no habia otro remedio. Si se llega a producir la crisis, todo se habria perdido. Ocho dias pueden obrar milagros trabajando con fe y salvar la situaci6n. Hazte cargo de lo que significaria que en ese tiempo desenmascarasemos a Harnold. —Si, pero... gy sino es asi? —Pues habremos vivido politicamente en falso ocho dias, para caer con mas estrépito. En tus manos esta la vida del Gobierno, cConniclooolks C@©