Pulp Fiction, 1940 · page 26 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 26: what you’re looking at
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CAPITULO It PARA UN LISTO OTRO MAYOR N efecto, la audaz maniobra de Zenker fue como un sdlido escudo protector que inmuniz6 fuertemente a Harnold contra cualquier maniobra prematura del Gobierno. Al dia siguiente, todos los periddicos, sin excepcién, publicaban apasionados comentarios a la sesi6n del Parlamento, destacaban la patridtica labor de Harnold denunciando las actividades de la secta, copiaban con letras del tipo doce parrafos de su discurso y anatematizaban la osadia de la secta que, sin perder minuto, dando pruebas de su_ excelente organizacion, habian tenido tiempo de preparar el cobarde atentado en un periodo de minutos que parecia inverosimil. Después, daban cuenta del atentado e informes del criminal. Este era un descargador de los muelles afiliado al «Ku-Klux-Klan», pues se le habia encontrado en las ropas un disco de carté6n con el emblema de la secta, una inicial y un ntmero que la policia guardaba con mucha reserva. No se habia podido localizar atin a los valientes ciudadanos que, con exposicién de su vida, habian saltado sobre el asesino, disparando sobre él. Achacaban su incdgnito al miedo a sufrir represalias de la poderosa secta y alababan su prudencia sin dejar cComiclbookks C@©