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Pulp Fiction, 1940 · page 20 of 103

Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 20: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 20: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

al senor Harnold, que el Gobierno estaba perfectamente enterado de él, mucho mas enterado que lo esta ahora la Camara a través de tales informes que el senor Harnold se ha apresurado a dar con demasiada ligereza, quiza porque le hacia falta que asi fuese. Es cierto que tales individuos... Harnold, furioso, interrumpio al orador: —jProtesto airadamente de ese calificativo de «individuos»! Es insultante para hombres honorables que han perdido su vida a manos de tan terribles elementos. El ministro, sin desconcertarse, replicd: —Perdédneme senor Harnold, he medido al milimetro mis palabras y no retiro nada de ellas. Repito que es cierto que esos individuos han muerto colgados hace unas noches, pero quiero advertir a la Camara, que el senor Harnold ha sido falsamente informado. Los muertos no han caido a manos del «Ku-Klux-Klan», sencillamente porque los cinco eran jefes reconocidos de esa secta en Portsmonth. Un silencio impresionante acogid la declaracién. Todos se miraron perplejos y Harnold palidecié. No esperaba un ataque tan directo y tan contundente y se preguntaba en su interior qué pruebas poseerian sus enemigos para poder sostener sus afirmaciones. Pero ya no podia retroceder. Habia sacado el caso del pozo y tenia que hacerlo nadar sobre la superficie. —Puede el senor Ministro dar pruebas de ello? —Puedo darlas, pero no las daré. No es el momento de hacerlo. Este asunto tiene demasiadas raices para ponerlas al sol en esta oportunidad. Nadie descubre su juego antes de la hora del envite y el Gobierno se reserva hacerlo en momento oportuno, cuando él! lo estime conveniente. Lo unico que puede asegurar a la Camara, es que sus aseveraciones son ciertas. Posee datos que no puede revelar, porque entorpecerian y malograrian su labor futura para dar el golpe decisivo a la secta. No hubiese traido aqui este asunto en tales momentos, porque ni es oportuno ni tiene valor. Al contrario, va a malograr un trabajo muy habilmente llevado, pero ya es inevitable. El senor Harnold, que es muy listo, ha necesitado apuntarse un éxito momentaneo y lo ha conseguido; sus razones tendra... El Gobierno no necesita éxitos de galeria, sino realizar hechos cConniclooolks C@©