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Pulp Fiction, 1940 · page 86 of 92

Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 86: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 86: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

ganancias ha pretendido usted arruinar una region volando la presa y causando varias docenas de victimas. Pero en el mundo todo se paga. Ha confiado usted demasiado en su poder, en su dinero, en su influencia y en su cruel secretario y la cuerda se ha roto cuando mas debia sostener tanto peso. Debi6 usted pensar cuando descubri6 quien era yo, que soy un enemigo nada facil y poco comutn y retirarse a tiempo. Quiza esto le hubiese salvado la vida, ahora ya nada puede usted hacer sino es ponerse a bien con Dios si le quiere recibir en su seno, porque sobre la tierra ha terminado usted su mision. Spack palidecié al oir la fria amenaza y Vera, emitiendo un grito de desesperada angustia, clamo: —jNo, no, eso no, por piedad! —jLa han tenido ustedes de nosotros, de esos infelices que han muerto defendiendo la obra del bienestar y del progreso y la han tenido ustedes sobre todo, de su inocente prima Stella? ;Qué mal les habia hecho a ustedes? Es buena, docil, carinosa, resignada... Se sabe duena de una gran fortuna y con derecho a disfrutarla enteramente libre y ha vivido sometida al martirio de una prisién disimulada y privada de su libertad. No conforme con eso, trataron de presionarla para que hiciese testamento a su favor icon qué objeto? Con el de suprimirla después. Aun sin conseguir su cesion, han sido tan crueles, tan miserables, tan despiadados, que intentaron ahogarla en el Sabine para declarar su muerte por accidente y no dar cuentas a nadie de su herencia. —jNo, no! —clam6 Vera, angustiada—. Le devolveremos todo lo suyo, rendiremos cuentas, nos desligaremos de ella, pero la muerte de mi padre no. — Por qué no? Los grandes criminales no tienen posicién social ante los tribunales. Son sdélo delincuentes. —jPidanos lo que quiera, una indemnizaci6n, lo que sea, pero perdonele la vida! — Para qué? ¢Para que vuelva a mostrarse el monstruo que es? ¢Para que intente recuperar lo entregado en menos tiempo todavia? jNo, no puede ser! —jSi..., si! Mi padre firmara un documenta comprometiéndose a devolver la fortuna de Stella... j|Lo hara! Texas se volvid a Spack, que le contemplaba ferozmente y repuso: —(Firmara usted eso? El vacil6 un momento y repuso: —Si... firmaré... —Bien, pero habra de firmar también que obr6 de Ac erdo fon C@©