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Pulp Fiction, 1940 · page 87 of 92

Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 87: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 87: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Zenker y que el hundimiento del tren en el rio es cosa de ustedes. Spack, aterrado, se revolvid, diciendo roncamente: —jNo, eso nunca! — Qué piensa, entonces? —Serviria para llevarme a la horca y eso no. Adivino su jugada; devolver la fortuna de Stella, pedirme una indemnizacion para las victimas y después de arruinarme, de sacarme todo lo que he ganado luchando rudamente, llevarme a la horca con Zenker. No y no. Prefiero morir, pero no conseguira esa declaracion... No tiene pruebas y sin pruebas, no pueden condenarme... Usted lo sabe y por eso trata de obtenerlas. jJamas! Quiza pueda pedir la revision de los gastos o empleo de la fortuna de Stella. Eso no me importa; un mill6n mas o menos no tiene valor, pero mi vida si. —Su vida no vale mas que lo que yo quiera —dijo friamente Texas—. Esta en mis manos y yo solo puedo tasarla. —Es, igual. Usted la tasara, pero no me arrancara un solo dolar. La fortuna no podré disfrutarla, pero pasara a manos de mi hija y si mi hija quiere rendir culto a la memoria y al sacrificio de su padre... que lo haga... No anadi6é mas, pero Texas adivin6o lo que con ello queria decir y repuso irdnico: —Pretende dejarla en el testamento que luche contra mi hasta exterminarme? Seria gracioso. No he ahorcado atin a ninguna mujer, pero le juro que lo haria sin escrupulos. —Bien, eso alla ella. jNo firmo! —Bien, en ese caso, no quiero nada. Del asunto de la fortuna de Stella ya me encargaré yo, si no con usted, con su amable hija o quien le herede... Vera, rabiosa, le escupi6 a la cara: —(La desea para casarse con ella y gozar de lo que su padre le dio ganado? Texas sintid ganas de abofetearla, pero humoristico repuso: —Quiza. Yo también soy millonario por herencia y por trabajo, pero unos cuantos millones mas no me vendrian mal... Sobre todo gozando del amor de una muchacha tan buena y tan comprensiva como Stella. Vera sintid como si le clavasen garfios de hierro ardiendo en el corazon y sin poderse contener, alz6 la mano y cruzo el rostro de Texas. Nino salt6 sobre ella atenazandola y obligandola a rugir de dolor, pero Jim hizo una sena para que la soltase y coment6: —No me ofende usted con eso, senorita. Si hemos de pelear a muerte, un bofet6n no tiene importancia. Cuando tenga que colgarla todo habra quedado saldado. cConniclooolks C@©