Pulp Fiction, 1940 · page 70 of 92
Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 70: what you’re looking at
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iTienes que pagarme lo de alla arriba! —jPues claro esta mi amigo! ¢A qué he hecho un viajecito tan largo sino para eso? Se despego de Lanley, dandole un terrible empujén que le lanz6é contra pared, haciéndola retemblar y anadido: —Bien, amigo, vamos a continuar aquella pequena discusi6n. Espero que esta vez te muestres mas elocuente que entonces. Nino se remangéd las mangas de la chaqueta y espero la acometida del bandido. Este no era un enemigo despreciable ni aun para él y debia no dejarle llegar con los punos a su rostro, si no queria sufrir un duro castigo. Lanley, ciego de coraje, se lanz6 como una tromba sobre el mejicano, quien afianzando sus enormes piernas sobre el piso, no se separo de él y esquiv6 con esguinces los ataques de su ene- migo, hasta que aprovechando una oportunidad, le coloc6é un terrible golpe en el est6mago que le oblig6 a doblarse hacia adelante, rugiendo de dolor. Nino le atenazé por el pelo y tirando de él hacia arriba, exclamé: —NOo se me arrugue, repinto, que parese un acorde6n viejo 0 asi... Dé la cara el pringao como los hombres, y aguante las carisias... j Vamos, manito, que tengo mucha prisa! Lanley, quebrantado por el golpe, se enderez6 como pudo y cerrando su guardia, trat6 de marear al mejicano dando vueltas en derredor de él, pero Nino, burlon, no le perdia la cara, comentando: —jNo baile o asi! jMaldita sea Sonora!... Que parese un angelito repintao o de eso que hay en los garitos de las grandes capitales. Pegue como los hombres y no salte como los monos. Lanley, rechinando los dientes, seguia girando en derredor de Nino, a quien aburria tal tactica, hasta que, furioso, dio media vuelta, le atenaz6 por el cuello y levantandole en vilo como a un sapo, rugio: —jMaldita bailarina!... Pero gcon quién te crees que estas peleando, coyote del demonio? Ahora veras cémo trato yo a los mocosos como tt. Le escupié en el rostro y con un violento esfuerzo, le hizo girar en el aire como un aspa, para terminar lanzandole contra la pared fronteriza, donde fue a estrellarse reventando el tabique de madera. Los pocos clientes que habian asistido al espectaculo, lanzaron un joh! de terror y Lanley, machacado literalmente, quedo en tierra agitandose tragicamente. Nino hizo intencién de machacarle la sangrante cabeza con su terrible bota, pero Texas le detuvo, diciendo: —Todavia no, Nino. Le necesito. —Bueno, puedes comértele si quieren, manito, ya lo tienes casi convertido en pulpa. cConniclooolks C@©