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Pulp Fiction, 1940 · page 63 of 92

Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 63: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 63: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

En aquel momento vibr6é una sorda detonacién en la calle y ambos, envarados, empunaron el revélver, pero nada se produjo. — Qué diablos habra sido eso? —pregunt6 Texas. —Seran los lobos que se pelean entre si, amito; ahorita mismo lo vamos a saber. Y, como locos, enfilaron el pasillo, lanzandose escaleras abajo para ganar la calle. Cuando Larry habia desaparecido en el interior de la posada, Bunker no qued6 muy tranquilo sobre el resultado de su plan. Conocia por experiencia a Texas y sabia que se trataba de un enemigo muy duro al que no era tan facil vencer. Por ello, permaneci6é con todos sus nervios en tensi6n, oculto en el esquinazo de la calle, custodiado por el pistolero, que esperaba confiado el resultado del ataque, asi, cuando vibraron los primeros disparos, se volvi6 a Zenker, diciendo: —Mi amigo, vaya preparando esos miles de ddlares. Larry es un tio con toda la barba despachando gente. Pero su sorpresa fue enorme cuando, poco después, a través de una de las ventanas del edificio empezaban a caer a la calle cuerpos ensangrentados, como si fuesen peleles de paja. El pistolero lanz6 un rugido, gritando: —jPor el infierno! ;Qué diablos ha sido eso? Zenker se dio cuenta rapida del fracaso del bandido. Texas era un hueso muy duro de roer y lo tragico para él, era que se revolviese intentando buscar al organizador de la emboscada. Sin titubear un momento, antes de que su guardian pudiese intentas retenerle, sac6 su pistola disparando sobre él a boca de jarro. El bandido, atacado por la espalda, se volvi6, tratando de sacar el revolver y disparar sobre su inopinado agresor, pero cuando torpemente lo intent6, ya Zenker habia dado la vuelta a la esquina y corria desesperadamente hacia la orilla del Sabine. La noche era clara y le permitia avanzar con facilidad escrutando las orillas. Diez minutos después, cruzaba ante el volado puente, que era un armazon de hierros y astillas confusas y avanzando bastantes metros mas, logr6 por fin descubrir las siluetas de Spack y Vera, que le esperaban con los nervios en tension. — Qué pas6? —pregunt6 indeciso el financiero. —jUn fracaso! —rugié Zenker—. Ese hombre es de hierro... Cinco formidables pistoleros, entre ellos un jefe de banda a quien llaman "El Oso", y lo era en realidad, han fracasado tragicamente. Cuatro cuando menos han caido. Vi como los arrojaba por una ventana como munecos. Snack se quedo palido. Un sudor de muerte invadia sus sienes. — iY ahora? —balbuci6o. cConniclooolks C@©