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Pulp Fiction, 1940 · page 64 of 92

Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 64: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 64: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Ahora vamos a cruzar el rio todo lo aprisa posible y a poner tierra de por medio. Me temo que sospeche de donde procede el golpe y nos busque. No soy un cobarde, pero no quisiera verme ante el revolver de esa pareja de energtimenos. Spack, con mano nerviosa, empezo a desatar las amarras de una de las barcas, mientras Zenker, acercandose a Vera, exclamaba con dolor: —jLo siento, Vera, hice cuanto pude!... —Me temo que esté usted haciendo cuanto puede... para que nos cuelguen a todos. Hasta ahora, sdlo ha luchado usted con cachorros de coyote y pudo triunfar. Desde este momento tiene usted enfrente un verdadero le6n y acabara clavandole la zarpa en el cuello — afirm6, irOnica, Vera. El acus6 la puya, contestando: —Ya veremos. Podra usted alegar que mis zarpazos han sido inofensivos para él, pero hasta ahora, no ha rozado mi piel y yo si la suya. —F] dia que la roce, no lo contara usted, Zenker, me la dice el corazon. —Ya lo veremos. Spack, terminada su labor, musit6: —jVamos, por Dios, me quema los pies esta tierra! Pasaron a la barca y Zenker, empunando los remos, traté de cortar la rapida corriente. No era tarea facil porque el rio bajaba muy crecido y durante mucho rato luchd contra la _ riada, desviandose mas de la cuenta, aunque poco a poco iba consiguiendo cruzar el cauce. Por fin, un remanso le brind6 la ocasién de varar la embarcacié6n en el fango y tras penosos esfuerzos, consiguieron tomar tierra. —Bien —coment6 Spack—. Ya hemos cruzado. ¢Y ahora? —Ahora —afirmé Zenker— lo lamento, pero tenemos que darnos un paseo de unas millas. Mas abajo, existe un pueblo que es Royse, de él parte una diligencia de la "Pony Exprés". Si Ilegamos al amanecer, podemos tomarla y llegar a Dallas antes que nuestros enemigos. Una vez alli, seguiremos en tren hasta St. Angelo y después... que nos busquen. La situaci6n no se prestaba a discusiones. Habia que tomar medidas radicales si querian librarse de las garras de Texas y, sin vacilar, emprendieron la marcha. Esta fue penosa para Spack, acostumbrado a viajar con toda clase de comodidades y para la propia Vera, que no aclimatada a largos paseos, acusaba la jornada, pero la enérgica joven, mordiéndose los labios de rabia y lanzando a Zenker miradas de odio, siguid por la polvorienta cinta de la carretera con. ode. los C@©