Pulp Fiction, 1940 · page 50 of 92
Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 50: what you’re looking at
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esto obedezca a un atentado? —Estoy seguro de ello, Stella. Lo presumi desde el primer momento y lo esperaba al atravesar el Red. Sin duda era demasiado pronto y no pudieron intentarlo alli. —jOh! :Es posible que mi tio...? —Si. Es un monstruo sin entranas. —Pero... sabiendo que yo... —Porque lo sabia, Stella. Ha llegado la hora de hablar claro. A su tio le estorba usted. Desapareciendo, no tiene que dar cuenta de su fortuna y se la apropiara como unico heredero. Stella rompié a llorar con desconsuelo y Texas consolandola, dijo: —Pero no se preocupe, que todo se arreglara. —Y ahora, ;qué va a suceder? —Algo que puede ser muy gracioso. Nos habra hecho buscar y al no encontrarnos, su tio declarara que usted viajaba en dicho tren y trabajara para que la den por muerta en el accidente. Una bonita partida de péker! —Pero ustedes... —Le dejaremos que dé ese patinazo. Nos conviene ocultarnos de momento para que juegue sus cartas. Luego, le presentaremos una escalera real o un poker de ases que le haga perder la partida. Tomaron sus equipajes y abandonaron el convoy siguiendo a lo largo del andén en busca de la salida. Todos parecian haber abandonado los vagones para preocuparse de buscar donde pasar el resto de la noche, sin embargo, no era asi. Varias personas que atin permanecian en uno de los cerrados vagones, tenian sus rostros pegados al cristal vigilando la estacién y les vieron pasar sin que ellos se dieran cuenta de ello. Asi, cuando Texas Ilevando del brazo a Stella, que se apoyaba en él feliz y confiada, cruz6 ante uno de los postreros vagones del tren, no sospecho que la muerte estaba acechando fria e implacable tras una sucia cristalera. Texas era muy sagaz y habia adivinado una vez el oculto peligro que le acechaba, pero su sutileza no era tantas que poseyese facultades para leer en el porvenir y éste, al parecer, le tenia reservadas muchas sorpresas tragicas. * ok ok Cuando, después del frustrado ataque de los pistoleros, el convoy reanud6o su marcha, desapareciendo por los accidentes del terreno, Spack, Zenker y Vera, que habian permanecido ocultos todo el tiempo tras el espeso seto, surgieron de él palidos y rabiosos y Zenker, amenazando al tren con sus cerrados punos,a@agite oo ks C@©