Pulp Fiction, 1940 · page 49 of 92
Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 49: what you’re looking at
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Jim y Nino, que habian aprovechado el tiempo para dar sendos paseos a sus caballos, tenian todo preparado para la marcha y asi las cabalgaduras fueron facturadas en el vagén especial de cola y ellos ocuparon un vag6én de primera, en el que ahora viajaban algunos colonos y rancheros que se dirigian a la divisoria. Cruzaron el Red River sin contratiempo alguno y Jim se sintié mas tranquilo. Temia el paso del famoso rio, pero al parecer, nadie se habia preocupado de mostrar tanta celeridad en el ataque. Nos esperaran en la presa —afirméd—. Bueno, es igual. En algtin lado tendremos que dar la batalla y mejor que sea sobre aquel terreno. A media tarde, llegaron a Texarcana, cruzando la divisoria de Texas. Poco a poco se acercaban a terreno enemigo sin que éste hubiese vuelto a dar senales de vida. Después de cenar en el restaurante, se durmieron sobre sus asientos. El convoy rodaba por las fértiles Ilanuras del este de Texas, y, no tardando muchas horas, se hallarian en el lugar anhelado. Mediada la noche, el convoy se detuvo bruscamente. Jim despert6 y asomandose a la ventanilla, buscé el nombre de la estacién. Se encontraban en Greenville y en tierra tejana. Un empleado del tren apareci6 en el vagoén, advirtiendo: —Senores viajeros. El tren de Texas muere aqui. Tendran que hacer noche en el poblado y manana transbordar en barca al otro lado del Sabine para continuar el viaje. Texas palidecié y pregunt6 a media voz: —Ha sucedido alguna catastrofe? —Lo ignoraban ustedes? Si, ayer a estas horas, cuando cruzaba el puente este mismo "express", no se sabe debido a qué, hubo una voladura. El convoy se precipit6 en el rio donde atin puede verse parte de él y ocurrieron muchas desgracias personales. Sdlo se salvaron veinte pasajeros de los que ocupaban el tren. Jim apret6 los dientes y se clavé las unas en la palma de la mano para no hablar. Stella lanz6 un débil grito y quedé como anonadada, mientras Nino hacia chasquear la embocadura de su pipa al partirla con sus fieros dientes. Jim, rehaciéndose, pregunto: —(Fué accidente? —No se sabe atin. Estan haciendo investigaciones. Podria ser algtin acto de sabotaje de los muchos que se desarrollan por esta region, pero es dificil precisarlo. Fl empleado desapareci6. Los viajeros que ocupaban el departamento se apresuraron a recoger sus equipajes para descender y Stella, cuando quedé a solas con sus amigos, balbucio: —jPor Dios santo, Jim, digame la verdad! éSospecha usted gue C@©