Pulp Fiction, 1940 · page 30 of 92
Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 30: what you’re looking at
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—Ahora se lo presentaré, aunque yo también quisiera saber quién es. De todas formas, sé que es un aventurero de los que saben poner precio al revélver. Apenas le sondeé me di cuenta de ello y no me cost6 trabajo contratarle. Pidié mil ddlares para él y mil para su companero, que es un mejicano mas grande que el monte de Santa Cruz, pero creo que vale la pena de que sustituya a "Bala Rasa". —Si realmente es como usted dice, creo que no ha hecho mala adquisici6n. De todas formas, le veré. —Claro que le vera. Ahora se lo presentaré. Tiene un tipo excelente y adivino que sirve para mandar. Ahora digame sus noticias. —Ya le digo que son buenas. Nuestros hombres han provocado ya algunos accidentes en la presa, que han desmoralizado a los optimistas. Por otra parte, se han hecho circular rumores de que el terreno no se presta para la presa por lo poroso y que las filtraciones van a provocar catastrofes terribles. Con esto, queda preparado el terreno para otras mayores. —Si, pero... las catastrofes provocadas con violencia suelen salir a flote. Convenia mas las de caracter técnico. —De eso me he ocupado. El ingeniero jefe ya es nuestro. Me ha costado doscientos mil délares convencerle, pero él hara que las mezclas carezcan de solidez, y que parte de la obra se hunda en plena construcci6n. Esto convencera mas que cualquier voladura. —KEso si. Un poco caro resulta... —No diga simplezas. Nuestros agentes estan tanteando el precio del terreno y de algunos ranchos. La gente cree que la presa las aumentara el valor de sus fincas y no quieren vender o piden la luna, pero se han dejado hechas ofertas bajas y cuando empiecen los contratiempos mas de uno las tendran en cuenta y aceptara. Creo que el negocio va a ser de muchos millones. —Asi lo espero, Zenker. Si nos hacemos con lo mejor, el dia que nos convenga que la presa sea un hecho, seremos los duenos de Texas. —Bien, no se hable mas. Venga que le presente a Jim y a Nino. — ¢Jim qué mas? —No lo ha querido decir. —Sus motivos tendra. jCon tal de que no los tenga para que algun sheriff de Texas se interese en averiguarlo! —No creo. De ser asi no irian alli. Llegaron al vagon. Jim se hallaba de espaldas, asomado a la ventanilla y Spack le llamo. —FEscuche, Jim, tengo que hacerle una presentacion. Texas se volvid enfrentandose con Zenker. De nuevo. volvio. a C@©