Pulp Fiction, 1940 · page 25 of 92
Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 25: what you’re looking at
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calvo hasta las sienes, de cuerpo delgado aunque nervioso. Su cara era inexpresiva, pues sus ojos hundidos y pequenos, se ocultaban tras los vidrios de unos lentes. Tenia una nariz afilada, los labios delgados y los brazos muy cortos. Vestia con afectada elegancia y lucia sobre el chaleco una gran cadena de oro macizo con un brillante como dije en forma de pera. Vera, muy ufana, dijo: —Les presento a mi papa, el gran financiero Claudio Spack. Papa, este senor es Jim y este su amigo Nino. Los dos nos han prestado un servicio inestimable. Spack pareci6 querer taladrar con la mirada a Jim y luego, con voz incolora, aunque de tono agudo, coment6: —jAh! ¢Si? ¢Qué fue ello, querida? Cuéntame... —jOh, una cosa terrible, papaito! Al salir de Washington subid al tren un vaquero salvaje que nos arroj6é su petate por la ventanilla dandonos en la cara. Le afeé su conducta y para castigarle arrojé su equipaje por donde habia entrado para obligarle a bajar por él y mostrarse correctamente, pero el salvaje me quiso obligar a que fuese yo en su busca y como me negué, quiso arrojarme por la ventanilla. "Entonces lleg6 Jim y le machacé la cabeza y la cara a punetazos, no dejandole usar el revdlver. Luego se lo entregé a Nino, quien le acabé de dar lo suyo para terminar por arrojarle como un guinapo al andén. Fué cosa grande, papa. Spack, que la escuchaba atentamente, exclaméo: —Bueno, hijita, eres demasiado expresiva tratando a la gente. Jim... Nino... eso es muy familiar. Estos caballeros tendran sus apellidos y debes tratarles mas galantemente. Ella se revolvio, diciendo: —jSi no sé mas, papa! No han querido darme mas nombres. Spack, intrigado, se adelant6 a Jim diciendo: —Bien, caballero, si es asi, respeto su reserva y les doy las gracias por su accién benemérita. —No tuvo importancia, senor. Fué un incidente vulgar. —Si, pero... me alegraria saber quién ha sido el grosero indecente que hizo eso, para... —jOh! Si quieres el nombre puedo dartelo—se apresur6 a decir Vera. Nos lo dijo. Se [lama Orson Lanley y dijo que jamas, hombre o mujer le habia hecho objeto de una humillacion. El rostro de Spack palidecié, se qued6 un momento dudando y luego, rehaciéndose, murmur6: —jLanley! Bueno, lo retendré en la memoria por si acaso. Su alegria parecia haber sufrido un apagén con aquello, pero dominandose se dirigi6 a Stella, diciendo: cConniclooolks C@©