Pulp Fiction, 1940 · page 23 of 92
Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 23: what you’re looking at
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acostumbrado a lucir esta clase de joyas. Vera rié la broma y Stella siguid mirando a Nino con aprension. No acertaba a discernir si todo era una pura fantasia, o podia existir algo real en las afirmaciones de Jim. Cuando las muchachas se retiraron, ambos se dispusieron a conciliar el sueno. Hasta pasadas bastantes horas, no Ilegarian a Lynchburg, en Virginia y necesitaban un poco de reposo. Nino, que a pesar de todo no se avenia mucho con las bromas de su jefe, suplicd: —Va bueno, manito, pero creo yo que te pasas, jrepinto! la muchacha me va a tomar por un pistolero o asi. —Y qué pierdes con eso? No irds a decir que eres un obispo mormon. —jOh, no, claro que no!... pero me estas pisoteando a los ojos de esa chula tan relinda... —No te preocupes, manana le diré que eres el director del "Unioén Pacifico" que viajas disfrazado de vaquero. Durmieron bastante bien a pesar del traqueteo del tren y muy avanzada la manana volvieron a reunirse con las jévenes en el restaurante a la hora del desayuno. Vera, muy contenta, advirtid: —No tardaremos en llegar a Lynchburg. Tengo ganas de estar alli para presentarle a mi padre y contarle lo ocurrido. Se alegrara mucho de conocerle. —F]l gusto sera el mio, senorita, pero creo que no merece la pena llamar la atencién sobre nuestras personas. Nino, por ejemplo, se ruborizaria. —Bueno va, manito—repuso el mejicano—. No me _ hagas cosquillas en la mano, porque en seguida se me bajan al revolver y... bueno, tu sabes lo que eso quiere decir, creo yo. —jOh, claro! Hace mucho tiempo que no lo usas y estas perdiendo facultades. Espera que lleguemos a Texas y yo te buscaré donde gastar todo tu caudal de plomo. Vera, que se divertia mucho con el mejicano, exclaméo: —Oiga, Nino, ;por qué no nos cuenta alguna de sus hazanas? jLe juro que seremos discretas y no se lo diremos a ningun sheriff! —jOh, pues claro! ;Cémo no? ;Cual les cuento, Jim? —Pues... cuéntales céOmo asaltaste el Banco Nacional de Sacramento. —jClaro esta! Fué algo divertido, creo yo. Me presenté en la ventanilla cuando habia mas de cien ganaderos o asi y poniendo el sombrero en la ventanilla les dije: "Manitos, necesito veinte mil délares no mas para comprarme comida para mi revélver. No sean chulos y dejen ahi los anelitc 3 O C©